01- Preparando el Shabat.

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Los seis días hábiles y el Shabat están conectados entre sí, pues así como en el hombre encontramos cuerpo y alma, de la misma forma la semana posee cuerpo y alma. Los días laborables son el cuerpo y el Shabat es el alma. Así como en el hombre completo, cuerpo y alma actúan conjuntamente en armonía, de modo tal que el cuerpo recibe su inspiración del alma y le posibilita a ésta manifestarse en el mundo físico; de la misma forma el nexo entre los seis días hábiles y el Shabat es estrecho. Durante los seis días hábiles preparamos todo lo necesario para el Shabat y de esa forma ellos se elevan y santifican, abrevando de éste su valor.

Nuestros sabios dijeron (Tratado de Beitzá 16(A)) respecto del anciano Shamai, que todos los días de la semana «comía en honor al Shabat». Si veía en el mercado un animal bueno decía «para Shabat»; si veía otro en mejor estado comía el primero durante la semana y dejaba el mejor para Shabat. Por lo tanto, todos los días de la semana comía el alimento menos bueno pues el mejor lo guardaba para Shabat. Esto implica que todos los días de la semana comía en honor al Shabat, procurando siempre la mejor forma de honrar el séptimo día y consagrarlo. En cambio, el anciano Hilel actuaba de modo diferente ya que su máxima era que todos los actos se deben realizar por amor a HaShem («Leshem Shamaim»). Él tenía por costumbre honrar y consagrar todos los días de la semana, tal como está escrito (Salmos 68:20): «Bendito sea Hashem día a día». Por esta razón, cada vez que se le presentaba un alimento sabroso en un día hábil lo ingería pues confiaba en Hashem en cuanto a que así como le dio la posibilidad de comer un platillo sabroso en la semana, de la misma forma ya le presentará la oportunidad de comer otro aún mejor para el Shabat. De esa manera honraba y valoraba acertadamente cada día de la semana (Rashí ahí, Rambán a Shemot 20:8).

Los juristas escribieron que también en opinión de Hilel, normalmente es correcto actuar como Shamai y guardar el mejor alimento para Shabat, empero él era especial en cuanto a lo firme de su confianza o «Bitajón» en HaShem y estaba seguro que el Eterno le proveería del mejor platillo para Shabat. Sin embargo, una persona que no tiene igual grado de confianza en la Divina Providencia, debe honrar el Shabat guardando el mejor alimento para ese día (Mishná Berurá 250:2).

En nuestros días, esta práctica no tiene mayor sentido pues en las tiendas hay alimentos en abundancia durante todos los días de la semana; y no hay razón para temer que si ingerimos algo sabroso durante la semana no lo podremos encontrar nuevamente previo al Shabat. Por lo tanto, lo correcto es planificar las compras de manera tal que  los alimentos sabáticos sean los mejores.

Durante la realización de las compras es bueno recitar «Lijvod Shabat Kodesh» (en honor al sagrado Shabat) ya que es parte del precepto de «Recordarás» (Rambán ídem), y es bueno probar los alimentos durante su preparación  para asegurarse que alcancen su mejor sabor  y de esa manera deleitar el Shabat (Maguén Abraham 250:1, citando al Arízal, Mishná Berurá 2).

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