06 – El aspecto sicológico.

En ciertas ocasiones, una persona que se debilita mucho durante Yom Kipur puede temer perder el conocimiento y hasta morir. Si bien suele tratarse de temores exagerados ya que el ayuno y la debilidad que conlleva no son peligrosos y para numerosas afecciones de gravedad el ayuno puede hasta tener efectos positivos, de todas maneras, es posible que la persona en cuestión sufra de otro problema en virtud del cual el ayuno le pueda resultar peligroso. En una situación así, a pesar de la santidad del día, la persona que teme y pide de comer o de beber se le ha de satisfacer el pedido. Empero, como muchas veces la necesidad es únicamente sicológica, primeramente se le da de probar un poco y a veces con esta nimia cantidad la persona se repone. En caso de que aún no se reponga se le da de comer o beber, espaciadamente, cantidades inferiores al mínimo punible. En caso que de esta manera la persona aun persista en su malestar, se le da de comer y beber normalmente hasta que se recupere (Shulján Aruj 617:2-3).

A veces, el mero hecho de permitirle a la persona comer y beber le devuelve la confianza en sí misma, se tranquiliza y siente que, por el momento,  puede continuar ayunando. El Talmud Jerosolimitano cuenta (Tratado de Yomá 6:4) acerca de Rabí Jagai que se debilitó mucho en virtud del ayuno;  cuando Rabí Mana le ordenó que beba, sintió que podía contenerse y siguió ayunando hasta el final. Es así que los juristas o rabinos que establecen dictámenes- «piskei halajá»- acostumbran a basarse en este antecedente (Kolbo 69, citado en el Beit Iosef 618:1).

Por otra parte, es necesario tener cuidado de no tomar el peligro a la ligera. Si la orden médica es comer y beber el paciente debe hacerlo con alegría, ya que al velar por su propia vida cumple con un precepto de su Creador. En mérito del cumplimiento de este precepto, es de esperar que sea recompensado con una larga vida. Los grandes sabios de Israel solían advertir sobre esto a los enfermos y cuando sabían de alguno que podía ser estricto consigo mismo y así empeorar su condición vital, iban especialmente a su casa en Yom Kipur para inducirle a comer y beber.

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