04 – Elevadores (ascensores).

Está prohibido activar un elevador en Shabat ya que cuando se oprime un botón esto conlleva a prohibiciones establecidas en la Torá y cuanto menos rabínicas. Los juristas debatieron respecto de elevadores de funcionamiento automático, esto es, que son programados antes de Shabat para detenerse en cada piso o cada dos, sus puertas se abren solas por un lapso prefijado y se vuelven a cerrar para continuar ascendiendo o descendiendo.

Hay juristas que opinan que no se debe subir o bajar con estos elevadores pues el uso de estos aparatos es una acción que corresponde a los días de semana («maasé shel jol«). Además, quien ingresa a un elevador causa que el motor del mismo emplee más fuerza y más electricidad para subir o para bajar (Jelkat Yaakov 3:137, Minjat Itzjak 3:60, Jut Shaní I Pág. 206, HaRav Wozner).

Otros juristas consideran que se permite ascender por un elevador de estos mas no descender, pues al bajar el aparato emplea el peso de la persona para generar electricidad – por lo que quien desciende se transforma en copartícipe en la elaboración de electricidad (Rav Levi Itzjak Halperin en su libro «Ma´aliot BeShabat«).

Hay juristas que sostienen que no hay prohibición y se puede usar un elevador automático por cuanto que la persona no realiza ninguna labor para activarlo y este actúa conforme a un programa activado antes de Shabat. El hecho de que el ascensor posea un mecanismo que pesa a la persona que se sube y transmite al motor cuánta fuerza aplicar y hasta usa el peso del pasajero para producir electricidad, no es cuestión del pasajero ocasional. Esto se debe a que, de todas maneras, el ascensor ha de subir y bajar conforme al programa preestablecido y no se ve alterado por acciones que tienen lugar en el seno del motor a los efectos de economizar electricidad. Siendo así, las acciones que son causadas indirectamente por el ingreso del pasajero al ascensor no guardan relación alguna con él (es un caso de «psik reisha de la nija lei be’Grama'» (que podríamos traducirlo como «una acción inevitable pero no procurada por el sujeto (n. de t.), según los rabinos Henkin, Unterman, Shlomo Zalman Auerbach en Shmirat Shabat Kehiljatá 23:58, Rabinos Zeev Lev Tjumin tomo II  e Israel Rozén Tjumín tomo V)».

La halajá principal es conforme a la opinión flexible y quienes quieran mantener una actitud estricta serán bendecidos; en caso de necesidad, estos últimos pueden adoptar la opinión flexible. Quienes adoptan la opinión flexible deben tener cuidado de no ingresar o salir del elevador cuando las puertas están por cerrarse para no provocar que se vuelvan a abrir. También en opinión de los juristas flexibles, es bueno que el funcionamiento automático del elevador se lleve a cabo bajo la supervisión de alguno de los institutos religiosos expertos en la materia para que se cercioren que el ingreso al elevador no provoca que se encienda la luz así como para que la prohibición, conforme a la opinión estricta, sea de menor cuantía.

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