03 – Recibir productos de una tienda o un restaurante.

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Quien requiere de alimentos para las comidas sabáticas porque le llegaron  invitados o no se preparó adecuadamente, puede dirigirse al dueño de la tienda y pedirle alimentos, siempre que lo haga discretamente y no se hable de la paga en Shabat, sobreentendiéndose que tras concluir el Shabat vendrá a saldar la cuenta. Esto es, se pide al dueño de la tienda los alimentos de la manera en la cual se le pide prestado a un vecino, sin mencionar la cuestión de la “compra”, la “venta” o el “pago”. Está permitido decirle al dueño de la tienda que tras concluir el Shabat o en el correr de la semana se pondrá en contacto con él y se pondrán de acuerdo. Si bien el dueño de la tienda entiende de lo antedicho que el cliente tiene la intención de pagar, esto está permitido, dado que no se mencionó explícitamente el tema del pago sino solamente se insinuó.

En este caso, es importante que no se mencione el precio de los productos ni se pesen o midan, tal como se acostumbra hacerlo durante la semana  a los efectos de establecer el importe a ser abonado. Sin embargo, se permite llenar un recipiente no destinado a mediciones y definir que al día siguiente se lo habrá de medir y en función del resultado se habrá de establecer el importe; empero, no se debe mencionar el tema del “pago” en la conversación. Asimismo, se permite llenar un recipiente destinado a mediciones a los efectos de llevar en este los productos deseados, pero se prohíbe medir en este la cantidad requerida para luego pasarlo al recipiente del cliente, pues entonces queda claro que se trataba de una medición.  Se permite también pedir al dueño de la tienda cinco naranjas, o cinco botellas ya que este número no menciona la venta sino que es la forma de expresar la cantidad requerida. Si la persona en cuestión ya llevó anteriormente productos de ese tipo de la tienda, se prohíbe que en el diálogo se mencione la deuda acumulada y calcular la adición generada en virtud de lo que se lleva en ese momento (Shulján Aruj 323:1-4, Mishná Berurá 20, Shmirat Shabat Kehiljatá 29:18.25).

Si el dueño de la tienda cree que el cliente no habrá de recordar de pagarle después de Shabat, podrá pedirle que deje un objeto o una prenda, pero no dirá que se trata de una garantía u objeto empeñado tal como se diría en  los días de la semana (Ramá 307:11).

En el caso de quien en Shabat se lleva productos alimenticios de una tienda no habrá de hacerlo en una caja grande tal como se acostumbra a hacer en los días de la semana, para que las personas no piensen que los transporta a los efectos de comercializarlos. En ese caso, habrá de cargarlos con su mano o al hombro tal como se llevan alimentos a un ágape. Aunque el modo diferente de transportarlos implique ir varias veces a la tienda, es mejor caminar abundantemente a parecer que se comercia. Si en la casa hay invitados que esperan para sentarse a comer, se podrá apurar en transportar todos los alimentos de una vez tal como se haría en un día de la semana. Asimismo, si la persona va a un sitio en el cual las personas no habrán de sospechar que trae productos para comercializar, podrá llevarlos del modo habitual a los efectos de ahorrarse la caminata (opinión o “iesh omrim” en el Shulján Aruj 323:5, Mishná Berurá 25, Ramá 510:8).

El dueño de una tienda o un hotel interesado en permitir a sus clientes recibir productos en Shabat, puede vender antes del día sagrado tarjetas de diferentes colores de modo tal que quien entregue al vendedor o al mesero una tarjeta amarilla reciba la primer comida sabática, al entregar una tarjeta verde reciba la segunda comida, tarjeta roja una bebida, tarjeta azul un pastel etc. Cuando los colores no son suficientes para los diferentes productos, se permite escribir sobre la tarjeta el nombre del producto que quien la detente será acreedor de recibirlo mas no su precio, ya que de esa forma la tarjeta se transforma en un documento económico el cual se prohíbe leer en Shabat (Mishná Berurá 307:50, Shmirat Shabat Kehiljatá 29:26).

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