14) Interrupción entre el secado de las manos y el recitado de la bendición de «Hamotzí»

Los juristas debatieron respecto de si es o no permitido hablar entre el final del secado de manos y el recitado de la bendición de «Hamotzí». Según Rambám mientras la persona no se distraiga y olvide que está a punto de comer – puede hablar sobre cualquier tema sin que se lo considere interrupción. Empero en el caso de quien se distrajo tanto en virtud de palabras como de acciones, al punto de que olvidó que está por iniciar la comida – perdió la ablución de manos y deberá volver a efectuarla. Según la opinión del Rosh no se debe interrumpir hablando entre la ablución y el recitado de «Hamotzí», y sólo en caso de que las palabras se ocupen de algo relativo a la comida estará permitido hablar. Por ejemplo, si a la persona le hace falta sal, un cuchillo o pan podrá pedir que se lo traigan a la mesa.

En la práctica, los juristas escribieron que corresponde adoptar una actitud más estricta y no interrumpir entre la finalización del secado de las manos y el recitado de «Hamotzí», hablando de cosas no relativas o necesarias para la comida que se está por ingerir (Shulján Aruj 166:1, Mishná Berurá 2-3). Sin embargo, en este lapso está permitido responder «Amén» (Kitzur Shulján Aruj 41:2). Asimismo, si una persona importante pregunta algo y en caso de no responderle esto implicaría una ofensa – habrá de respondérsele brevemente.

Hay juristas que consideran (Ramá según Tosafot Sotá 39(A)) que es conveniente que el tiempo que transcurra entre que la persona culmine la ablución y recite la bendición de «Hamotzí» sea inferior al que lleva caminar veintidós codos, esto es, unos once metros. Empero si la pileta o fregadero se encuentra a una distancia de once metros de la mesa se puede lavar en esta las manos a priori sin que se lo considere como una interrupción. Esto obedece a que esta precaución extra se refiere a no interrumpir hablando sobre cosas innecesarias durante el lapso que lleva andar los once metros, empero de mediar necesidad, esto no se considera interrupción ni siquiera de acuerdo a la opinión más estricta (Aruj HaShulján 166:2).

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