02. La pileta de la cocina

En términos generales, la normativa que aplica para el mármol lo hace igualmente para la pileta de la cocina, empero, desde cierto aspecto se trata de un caso más sencillo o más leve, ya que normalmente está en contacto con detergente el cual estropea todo sabor, pero por otra parte si la pileta es de loza requiere de un tratamiento más estricto ya que hay juristas que consideran que este material no es kasherizable mediante inmersión en agua hirviendo.

En la práctica existen dos costumbres: quienes adoptan una actitud más flexible limpian bien la pileta y vierten sobre toda su superficie agua hirviendo. Previo al vertido de agua hirviendo la pileta y el mármol deben ser secados completamente para que ésta caiga directamente sobre ellos sin enfriarse al entrar en contacto con cualquier agua que sobre ellos pudiera hallarse. Por esta misma razón se debe verter el agua primeramente sobre la pileta y recién después sobre el mármol, partiendo de aquellas partes que son contiguas a la pileta para posteriormente hacerlo sobre las más alejadas.

Según la costumbre de quienes adoptan una actitud más estricta, además de verter agua hirviendo, se coloca dentro de la pileta un recipiente de plástico o se la recubre con papel de aluminio grueso para que los utensilios de Pesaj no tengan contacto directo con ella por cuanto que anteriormente estuvo allí apoyado jametz. Además, tienen la precaución de no verter agua hirviendo sobre la pileta durante los días de Pesaj.

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