05) No comportarse indecorosamente durante la comida

El ser humano debe mantener su dignidad, ya que fue creado a imagen y semejanza de D´s, por lo que debe ser cuidadoso de no realizar actos desagradables que lo denigren. Es por ello que se nos prohibió ingerir reptiles, ya que además de tratarse de animales no aptos para su consumo, el comerlos implica un aspecto repulsivo, tal como está escrito (Vaikrá-Levítico 11:43-44): «No abominéis vuestras almas con todo reptil que se arrastra sobre la tierra y no os impurifiquéis con éstos, pues Yo Soy HaShem vuestro D´s, santificaos y sed santos pues Yo Soy Santo y no impurifiquéis vuestras almas con todo reptil que se arrastra sobre la tierra«.

Asimismo, está prohibido impurificarse ingiriendo alimentos o bebidas putrefactos, en las que, por ejemplo, pueda haber restos de vómito, excrementos o flemas. Asimismo, está prohibido comer con utensilios sucios por ejemplo aquellos destinados a ser usados con excrementos u orina. De igual manera se prohíbe comer con las manos sucias. Todo aquél que hace una de estas cosas trasgrede la prohibición de «no abominéis», y en caso de haber testigos que advirtieron no actuar de esa forma y de todas maneras la persona se condujo incorrectamente – se le aplican azotes por haber actuado con rebeldía («makat mardut») (Rambám Maajalot Asurot 17:29-30).

Tal como está prohibido ingerir alimentos repugnantes, de igual manera está prohibido realizar acciones repulsivas, entre ellas, no habrá de demorar en ir al baño y hacer sus necesidades (ver halajá 13).

Un alimento que resulta despreciable para la mayoría de las personas, pero hay quienes gustan ingerirlo – su ingestión estará prohibida para aquella persona a la que le desagrada y a quien le resulta apetecible podrá comerlo. Está prohibida la ingestión de todo aquello de lo cual la totalidad de las personas resultan asqueadas, estará prohibida su ingestión también para quien no le desagrade pues su opinión se ve anulada por la de la mayoría de las personas (Prí Jadash Ioré Deá 84:3).

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