08) Palabras de Torá y conversación durante la comida

Rabí Shimón dijo (Pirkei Avot 3:4): Si tres personas han comido juntas en una mesa y no han pronunciado en ella palabras de Torá, es como si hubieran comido de los sacrificios de los muertos (en alusión a la idolatría), tal como fue dicho: «Porque todas sus mesas están llenas de vómito e inmundicia» (Ishaiahu-Isaías 28:8). Pero si tres comensales han comido juntos en una mesa y han hablado entre ellos palabras de Torá, es como si hubieran comido de la mesa del Omnipresente, pues está escrito: «…y me dijo: esta es la mesa que está ante la Presencia de Dios» (Iekezkel-Ezequiel 41:22). El deber de hablar palabras de Torá en la mesa aplica fundamentalmente a partir del momento en que hay por lo menos tres comensales, pues entonces la comida es importante y por lo tanto a la relevancia material se le debe sumar la trascendencia espiritual. De no ser así, la comida se transforma en un cadáver cuya alma fue retirada y por ende los alimentos servidos entran en la categoría de «sacrificios de los muertos». Pero cuando en una comida se pronuncian palabras de Torá, el alma se conecta con el cuerpo e influye en este vida y bendición.

Cuando no hay tres comensales juntos, estos no están obligados a decir palabras de Torá ya que el Birkat HaMazón les es suficiente (Maguén Avot de Rabí Shimón ben Tzemaj Durán). Hay quienes sostienen que es mejor que, aunque el comensal sea uno sólo – dedique algo del tiempo de la comida a la Torá (Mishná Berurá 170:1).

El recitado del cántico de las ascensiones («Shir Hamaalot») u otros versículos puede también considerarse como palabras de Torá (Mishná Berurá 170:1). Es mejor decir palabras de Torá valiosas que aumentan la comprensión de los escuchas para que por su intermedio la comida toda se eleve.

Dijeron nuestros sabios (Talmud Babilonio Tratado de Ta´anit 5(B)): «No se conversa durante la comida, no sea que la tráquea se anteponga al esófago y la persona se ahogue (Shulján Aruj 170:1)». Esto obedece a que cuando se habla la tráquea o conducto de la respiración se mantiene abierta y puede ingresar alimento por esta. En la actualidad muchas personas tienen una actitud flexible hacia esta norma y hay quienes explican que esta prohibición aplicaba en tiempos en los que las personas comían recostadas («hasivá»), empero hoy que comemos sentados, este peligro no está presente (Prisha, Birjei Iosef). Hay quienes consideran que también hoy es necesario ser estricto en esta norma (Prí Megadim 1.1:1, ver Aruj HaShulján 2). De todas maneras, también quien tiene una actitud flexible que tenga el cuidado de que sus palabras sean educadas y agradables y que los demás comensales no vean el alimento dentro de su boca mientras habla y más aún, que tenga el cuidado de que partículas de alimento no se despidan de su boca mientras conversa.

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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