01 – Las festividades

La Torá nos preceptuó seis Tiempos Festivos, y ellos son: 1) El primer día de Pesaj. 2) El séptimo día de Pesaj. 3) Shavuot. 4) Rosh HaShaná. 5) El primer día de Sucot. 6) Sheminí Atzeret. El precepto consiste en que los hagamos días sagrados cesando en ellos la realización de toda labor, estudiando Torá, regocijándonos en la alegría festiva y agradeciéndole a HaShem por todo lo bueno que nos ha prodigado y a partir de esto último recordar que HaShem nuestro Dios nos ha escogido de entre todos los pueblos y nos entregó Su Torá, nos consagró con Sus preceptos, nos acercó a Su servicio y Su grande y sagrado Nombre invocó sobre nosotros. Por medio de ello habremos de trascender por sobre las cuestiones mundanas y ocupaciones cotidianas, nos elevaremos mediante la corrección de nuestras cualidades y la pureza de nuestro corazón, y así, podremos fortalecer el estudio de la Torá y el cumplimiento de los preceptos, recordando la gran misión que nos fue encargada, reparar el mundo instaurando en él el reino de HaShem.

Amén del aspecto que es común a todas las festividades, cada uno de estos días expresa una idea singular que tenemos el mérito de captar cada año nuevamente: el primer día de Pesaj es el día en el cual el Eterno nos sacó de Egipto de la casa de la esclavitud y nos liberó para siempre, y a los efectos de reforzar en nuestro interior el recuerdo del éxodo se nos ordenó comer en esa noche pan ácimo (matzá), hierbas amargas (maror), carne del sacrifico pascual (korbán Pesaj) y relatar la salida de Egipto. El séptimo día de Pesaj es aquél en el cual HaShem partió para nosotros las aguas del Mar Rojo (o Mar de Juncos) y nos hizo atravesarlo por tierra seca ahogando en él a los egipcios que nos perseguían.

En la festividad de Shavuot HaShem nos entregó la Torá por medio de la cual reparamos el mundo, y en virtud de ello se nos ordenó traer al Templo dos panes hechos de jametz (masa leudada) para enseñarnos que por medio de la Torá también la inclinación al mal, que está insinuada en el jametz, puede ser reparada y se suma al ámbito de la santidad (adelante 13:7).

El primero de Tishrei es el día de la Creación del universo, o más precisamente es el sexto día de la Creación en el cual fue creado Adam y se nos ordenó hacer de este un Día de Recordación (Yom Hazikarón), tocar el Shofar y despertarnos para el retorno a D´s (teshuvá). Hay otro día sagrado y solemne que es Yom Kipur. Sin embargo, debido que sus prohibiciones son más estrictas y rigurosas, no se lo considera como uno de los días festivos.

A diferencia de los anteriores, el primer día de Sucot no fue establecido en virtud de algún hecho específico sino porque en él evocamos en general la Providencia Divina sobre nosotros cuando HaShem nos sacó de Egipto, nos condujo por el desierto y extendió sobre nosotros las nubes de Su Gloria Celestial. Esta festividad se celebra en el tiempo en que se termina de recolectar la cosecha, tiempo en el cual compendiamos el ciclo anual de festividades y le agradecemos a HaShem por los frutos del año. De la festividad de Sucot llegamos a la de Sheminí Atzeret, que es la celebración última que resume el año y en la cual accedemos a un alto grado de apego a HaShem nuestro D´s y por lo tanto corresponde culminar en esta el ciclo de lectura de la Torá y regocijarnos en ella.

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