09 – El vino y la carne en la alegría festiva

En tiempos del Templo de Jerusalém la alegría festiva tenía lugar principalmente en la ciudad sagrada por medio del sacrificio festivo (Korbán Jaguigá), tal como está escrito (Devarim-Deuteronomio 16:11): «Y te alegrarás ante HaShem tu D´s… en el sitio en el cual HaShem tu D´s escoja asentar Su Nombre», y está escrito (ídem 27:7): «Y ofrendarás sacrificios de agradecimiento y comerás allí y te alegrarás ante HaShem tu D´s» (tal como se explicará en la halajá 15).

Una vez destruido el Templo el precepto de la alegría adicional entre los hombres se cumple por medio de la ingestión de vino con la comida (Talmud Babilonio Tratado de Pesajim 109(A), Shulján Aruj 529:1). Es posible cumplir el precepto por medio de una bebida que contenga alcohol ya que alegra, empero es preferible ingerir vino que es la más importante de las bebidas. Quien bebe jugo de uva no cumple con el precepto porque esta bebida no contiene alcohol y por ende no alegra. La cantidad de vino que alegra es aquella que dificulta un poco la concentración, al punto que se prohíbe a los rabinos realizar un dictamen de halajá en ese estado (Maguén Abraham 99:1). Hubo entre los grandes sabios quienes bebían ingentes cantidades de vino en la comida festiva y se abstenían de dictar halajá desde entonces y hasta el día siguiente (Talmud Babilonio Tratado de Beitzá 4(A), Kritot 13(B), Shaj Ioré Deá 242:19). Los sabios calcularon que como mínimo, en aras de alegrarse, se debe beber un poco más de un reviít de vino (75 ml.) aunque para llegar a sentirse alegres, la mayoría de las personas precisan beber mucho más que esta cantidad.

No se debe abusar del vino para no emborracharse, pues en la ebriedad no hay alegría sino descontrol, necedad y desconexión de la vida real, y a nosotros se nos ordenó regocijarnos por medio de una alegría conectada a la vida y que le aporte a esta el sentido y el valor del precepto y de la santidad.

Si bien lo principal del precepto de alegrarnos en la festividad pasa por la ingestión de vino, también es preceptivo comer carne animal (Shulján Aruj 529:1, Shulján Aruj HaRav 7, Mishná Berurá 11). A aquel al que le apetece más la carne de ave, así como también quien no tiene la posibilidad de conseguir carne animal, es preceptivo que coma ave pues su ingestión también alegra y le confiere a la comida carácter festivo (Javot Iair final del inciso 178).

Lo principal del precepto de alegrarse se lleva a cabo durante la comida diurna, y tal como vemos todos los preceptos de las fiestas se cumplen principalmente durante el día. Si bien durante la comida nocturna es también preceptivo comer alimentos buenos en abundancia que alegren más que los servidos en las mesas sabáticas, de todas maneras, no es preceptivo beber vino en abundancia como durante la comida diurna.

Las mujeres también deben ingerir comidas importantes y que alegren empero no están preceptuadas de beber vino. Una mujer que se alegra de beber vino – es preceptivo que lo ingiera. Un hombre al que no le gusta beber vino o comer carne – no debe obligarse a ingerirlos, y a los efectos de regocijarse en la festividad habrá de adquirir los alimentos que más le plazcan (Shaagat Arié 65).

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