05 – El precepto de estudiar Torá en la festividad

Es preceptivo acrecentar el estudio de la Torá en Shabat y festividades, tal como afirmaron nuestros sabios (Talmud Jerosolimitano Tratado de Shabat 15:3): «Los sábados y los días festivos no fueron dados sino para ocuparse en ellos del estudio de la Torá». Esto implica tres fundamentos: el primero – el precepto del estudio de la Torá, del cual dijeron nuestros sabios que está equiparado en su importancia a todos los preceptos (ídem Tratado de Peá 1:1, Rambám Hiljot Talmud Torá 3:3-9). Todo miembro del pueblo de Israel está preceptuado de hacerlo, tal como está escrito (Devarim-Deuteronomio 5:1): «Y los estudiaréis y cuidaréis de practicarlos». Además, es preceptivo estudiar Torá también durante la noche, tal como está escrito (Yehoshúa-Josué 1:8) «No se apartará este libro de la Torá de tu boca y lo estudiarás día y noche». Por lo tanto, la persona debe estudiar Torá todos los días de su vida e incluso en el día de su muerte no se habrá de privar de la casa de estudio ni del estudio de Torá (Talmud Babilonio Tratado de Shabat 83(B)); ya que si se aparta de ella olvida lo aprendido. Por ello la Torá advierte (Devarim-Deuteronomio 4:9): «Tan sólo cuídate y cuida tu alma, no sea que olvides… no sea que se aparten de tu corazón todos los días de tu vida» (Rambám Hiljot Talmud Torá 1:3, 1:10). Mientras que una persona puede dedicarse al estudio y no lo hace entra en la categoría de «aquel que desprecia la palabra de D´s» (Talmud Babilonio Tratado de Sanhedrín 99(A)). Empero, en los días de la semana, estando ocupados ganando el sustento, no es posible abundar en el estudio y sin embargo es preceptivo fijar tiempos para ello tanto de día como de noche (Rambám allí 1:8, 3:13). Empero, en sábados y festividades cuando la persona está libre de sus labores, el precepto de estudiar Torá recobra su vigencia total. A esos efectos, se le otorgó al pueblo de Israel sábados y días festivos, para que en esos días estén libres de toda labor y puedan dedicarse al estudio de la Torá (ver Tana Debei Eliahu Rabá 1).

El segundo fundamento consiste en que los sábados y días festivos son días sagrados que fueron entregados al pueblo de Israel para que en ellos se eleven en los peldaños del estudio de la Torá y por su intermedio iluminen al resto de los días comunes. El Shabat está destinado a iluminar y elevar en cada semana a los seis días hábiles y cada una de las festividades tienen por cometido iluminar con su luz especial a todo el año. Es por ello que Moshé Rabenu estableció que el pueblo de Israel leyese durante las festividades la porción de la Torá correspondiente a la celebración, así como establecer el dictamen que «se pregunte e investigue sobre la cuestión del día, las halajot de Pesaj en Pesaj, las halajot de Atzeret (Shavu’ot) en Atzeret y las halajot de Jag (Sucot) en Jag (Talmud Babilonio Tratado de Meguilá 32(A), Shaar Hatziún 429:5). Esto es lo que le dijo el Eterno a Moshé Rabenu: «Reúne grandes congregaciones y enséñales públicamente sobre los temas inherentes al día (festivo), para que las generaciones siguientes aprendan de ti a reunir multitudes en cada Shabat y cada festividad en las casas de estudio, a fin de enseñar al pueblo de Israel las palabras de la Torá relativas a lo permitido y lo prohibido, para que de esa manera Mi Nombre sea exaltado entre Mis hijos» (Yalkut Shimoní Vaiakhel 408). Así acostumbraron hacer los sabios de Israel durante todas las generaciones, enseñando públicamente tanto Halajá como Agadá. La conferencia o derashá central se llamaba pirka y se ponía gran énfasis en que todos asistan a escucharla (Pninei Halajá Shabat 5:4, ídem en las extensiones). Asimismo, en las noches sabáticas y festivas se fijaba una conferencia o derashá y por lo que parece en esta se ocupaban ampliamente de la Agadá (Mordejai Pesajim 611) y las mujeres también asistían a oírla (Talmud Jerosolimitano Tratado de Sotá 1:4).

El tercer fundamento consiste en que el estudio es una de las expresiones del precepto de alegrarnos en la festividad, ya que éste alegra, tal como está escrito (Tehilim-Salmos 19:9): «Las ordenanzas de D´s son rectas, alegran el corazón». Por este motivo está prohibido estudiar Torá el día 9 de Av o en días de duelo (Talmud Babilonio Tratado de Ta’anit 30(A), Shaagat Arié 69).

Además del precepto de abundar en el estudio de la Torá durante la festividad, quien está sentado a la mesa festiva debe pronunciar en ésta palabras de Torá para de esa forma conectar el alimento con su raíz espiritual. En caso de no hacerlo así, su alimento se asemeja a una ofrenda a deidades paganas (muertos), por cuanto que se trata de una comida desconectada del alma (Mishná Avot 3:3, Pninei Halajá Berajot 13:8). Es especialmente importante ser cuidadoso en este mandamiento durante las comidas festivas, ya que cuanto más importante y alegre es la comida más abre los corazones y potencia los sentidos, y si estos sentimientos no son elevados por medio de palabras de Torá, cánticos y alabanzas, se teme que puedan degenerar en liviandad y conductas poco respetuosas. Asimismo, aprendimos que los sabios condenaron a quienes, en el marco de la alegría festiva, entonan cánticos soeces u ordinarios, y en caso de hacerlo por medio de versículos del Cantar de los Cantares, la ofensa es mayor aún. «Enseñaron nuestros sabios: Quien lee un versículo del Cantar de los Cantares y hace de este una especie de canción y quien lee un versículo en una sala de fiestas fuera de su momento y contexto indicados – provoca malestar en el mundo. Esto se debe a que en una circunstancia así la Torá viste de luto, se presenta ante el Santo Bendito Es y le dice: ‘Amo del universo, Tus hijos han hecho de mí como un violín que lo ejecutan escarnecedores. Le respondió el Creador: Hija Mía, ¿de qué se habrán de ocupar a la hora de comer y beber? Entonces dijo la Torá: Soberano del Universo, si saben de Biblia que estudien Torá, Profetas y Hagiógrafos; si saben de Mishná que estudien la Torá Oral, halajot y agadot; y si saben de Talmud que estudien las halajot de Pesaj en Pesaj, las halajot de Atzeret en Atzeret y las halajot de Jag en Jag'» (Talmud Babilonio Tratado de Sanhedrín 101(A)).

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