01- La Sucá como vivienda temporaria

Es preceptivo habitar la sucá durante los siete días de la festividad de Sucot, tal como fue dicho (Vaikrá-Levítico 23:42-43): “En las cabañas habitaréis siete días, todos los nativos de Israel habrán de habitar en las cabañas. A fin de que tengan conocimiento vuestras generaciones que, en cabañas Yo he hecho habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo soy HaShem vuestro D’s”. Y, asimismo, fue también dicho (Devarim-Deuteronomio 16:13): “La fiesta de las Cabañas habrás de hacer durante siete días, cuando recojas de tu era y de tu lagar”.

El precepto consiste en que habitemos la sucá durante los siete días de la festividad de Sucot. ¿Y qué es una sucá? Una residencia temporaria (Talmud Babilonio Tratado de Sucá 2(A)). Deben cumplirse dos condiciones para que la sucá sea considerada una residencia temporaria: a) Debe ser digna de residir en ella; b) Debe ser temporaria.

Por lo tanto, si la altura de su espacio interior es inferior a los diez palmos (unos 80 cm.) no será apta, o si el ancho de su espacio interior es inferior a los siete palmos (unos 56 cm.) tampoco lo será, pues en ese caso se trata de una construcción tan estrecha que no puede ser considerada ni como temporaria, ya que una persona sola no puede sentarse a comer en su interior por más esfuerzos que realice. Aunque la sucá fuese mucho más larga, si su ancho es inferior a los siete palmos, no es apta para la festividad (Tratado de Sucá 2(A), Mishná Berurá 634:1).

Dado que la sucá es una residencia temporaria, no es necesario que tenga cuatro paredes, con que cuente con dos y un palmo resulta suficiente. Nuestros sabios dijeron que es necesario erigir el palmo en cuestión a una distancia de por lo menos tres palmos de la segunda pared (tal como se verá más adelante en la halajá 6).

En caso que la sucá tuviese una altura superior a los veinte codos (unos nueve metros) no será apta, ya que ésta debe ser una residencia temporaria, y si el techo o sjaj se encuentra a semejante altura, se precisa contar con una construcción permanente que lo sostenga. Es preciso saber que la expresión más clara de temporalidad de la sucá debe encontrarse en el sjaj, pero las paredes pueden ser totalmente fijas siempre y cuando ello no resulte necesario a los efectos de que el sjaj pueda sostenerse. Por lo tanto, está permitido retirar el techo de la casa y en su lugar apoyar un sjaj, pues en un caso así, dado que la altura del sjaj sería inferior a los nueve metros no requiere de una construcción permanente para ser instalado.

En el caso de una vivienda cuyo techo sea de madera no es apto para sucá ya que el sjaj debe ser temporario, mientras que el techo de la casa es permanente. A los efectos de no incurrir en el error de permitir un techo de madera nuestros sabios agregaron la prohibición de emplear tablas para hacer el sjaj, ya que en esa época se solía emplear este material para el techado de viviendas, tal como se explicará más adelante (halajá 4).

Dado que la sucá es una vivienda temporaria es posible erigirla sobre una carreta, un automóvil o un barco y resulta apta para su uso incluso mientras se viaja, a condición de que sus paredes y su sjaj puedan resistir el viento imperante (Shulján Aruj 628:2, Sha’ar Hatziún 11). Dado que la sucá es una vivienda temporaria, está exenta de la necesidad de fijarle una mezuzá (Shulján Aruj Yoré Deá 286:11).

En caso de que las paredes resulten endebles al punto de que no puedan resistir el viento imperante, o en caso de que su sjaj este compuesto de espigas y hojas que habrán de secarse y caerse durante los siete días festivos – la sucá no será apta, ya que ni siquiera alcanzó el grado de vivienda temporaria (Shulján Aruj 628:2, 629:12).

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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