15- Una sucá bonita

Es preceptivo erigir una sucá bonita, adornada y agradable, tal como fue dicho (Shemot-Éxodo 15:2): “Este es mi D’s y lo voy a embellecer”, lo cual fue explicado por los sabios (Tratado de Shabat 133(B)): “Embellécete ante Él por medio de los preceptos, erige ante Él una sucá bonita y toma un lulav bonito”. Y así con todos los preceptos.

En los tiempos de los sabios se acostumbraba a adornar la sucá con telas coloridas y sábanas dibujadas, se solía colgar en ésta frutas tales como nueces, duraznos, almendras, granadas, racimos de uvas, manojos de espigas y utensilios de vidrio llenos de vino, aceite y harina refinada (Tratado de Shabat 22(A)). Estaba prohibido ingerir de estos productos durante toda la festividad ya que habían sido dedicados a la ornamentación de la sucá, y solamente podía ingerirlos quien previo al inicio de la festividad hubiese establecido la condición de que podría comer de éstos cuando así lo desease (tal como se explicará en la próxima halajá). En la actualidad no se acostumbra mucho a decorar la sucá con alimentos, y se la suele adornar con guirnaldas de papel o de plástico, flores de papel, fotos bonitas y lámparas eléctricas. Asimismo, se suele extender sobre la mesa un mantel bonito y se coloca en la sucá utensilios estéticamente agradables.

Las autoridades halájicas debatieron respecto si está permitido decorar la sucá con versículos, por ejemplo: “En las cabañas habitaréis siete días” (Vaikrá-Levítico 23:42). Hay quienes lo prohíben ya que se permitió escribir partes de la Torá únicamente en caso de gran necesidad (Turei Zahav, Mishná Berurá 638:24), y hay quienes lo permiten en virtud del beneficio educativo que redunda de esta acción (Siftei Cohen, Bnei Yoná). En la práctica, se puede adoptar una actitud flexible a condición de que los versículos de la sucá no se escriban con una letra apta para ser usada en un rollo de la Torá (según Rabí Yerujam Ben Meshulam y Tashbetz).

La excelencia en la construcción de la sucá incluye que sea amplia y que esté protegida tanto del viento como del sol para que resulte agradable habitarla.

Es necesario tener el recaudo de no dejar en la sucá utensilios de comida y cubiertos sucios, ni hacer en ella cosas impropias tales como lavar o cambiar un pañal de bebé (ver adelante 3:2).

Está prohibido techar la sucá con plantas que expidan mal olor o con ramas de las que se caigan abundantes hojas, no sea que a raíz del mal olor o de la profusión de hojarasca la persona decida regresar a su residencia permanente antes de tiempo (Tratado de Sucá 12). No obstante, a posteriori, si se usó alguna de estas plantas para techar la sucá, esta será apta. En caso de que el olor sea tan desagradable que la persona no logre soportarlo, la sucá no será apta según la Torá por no ser digna de residir en ella (Shulján Aruj 629:14, Mishná Berurá 38).

Es preciso cuidarse de prevenir incendios en la sucá, por lo que no se deben colocar en su interior velas o conexiones eléctricas no seguras, y, asimismo, se debe alejar a las lámparas eléctricas del sejaj (ver Shulján Aruj 639:1. Mishná Berurá 8).

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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