14. El precepto y sus instrumentos

En virtud de que el precepto de Oná es llamado también «Derej Eretz» o «el modo natural de conducirse», se entiende que debe cumplirse de un modo alegre y placentero tal como es universalmente aceptado que suceda. El precepto de Oná no tiene por cometido reprimir el deseo natural sino revelar su valor sagrado y encauzarlo conforme a la halajá para que este pueda perdurar a lo largo del tiempo. Sin embargo, aun cabe preguntarse si es valioso o importante que el hombre y la mujer incrementen su deseo e intenten deleitarse y alegrarse lo más posible, o si acaso es suficiente con el hecho de que ambos se sientan atraídos el uno al otro.

Considero que a este precepto se le puede aplicar una diferenciación halájica importante entre «precepto» e «instrumentos» para el cumplimiento del mismo. El precepto que recae sobre el hombre es el de alegrar a su mujer mientras que el hecho que él también disfruta es considerado «instrumento» del precepto, por cuanto que en virtud de ello se verá motivado en alegrarla aún más. De acuerdo a la halajá el instrumento del precepto es considerado como precepto a condición de que participe de su cumplimiento. O sea, cuando el hombre logra alegrar a su mujer – su propia alegría es preceptiva, y cuanto  más logre alegrarla mayor es su cumplimiento, y por ende su alegría personal es de un grado preceptivo aún mayor. Por otra parte, si no logra alegrar a su mujer su propia alegría personal deja de ser preceptiva, si bien preserva el nivel básico de evitarle relaciones prohibidas tal como se explicó anteriormente (halajot 3 y 5).

Otro tanto ocurre con la mujer, cuando esta alegra a su marido cumple con el precepto y su propio deleite es considerado instrumento del mismo. Cuanto más logre alegrar a su marido, su propio deleite será de mayor valía.

Si profundizamos un poco, vemos que cuando la mujer desea disfrutar de la unión se acerca a su marido permitiéndole alegrarla, ipso facto le permite también cumplir con un precepto. Entonces el deleite de la mujer se transforma en un «instrumento bilateral de precepto», ya que por su intermedio ella le otorga al marido el cumplimiento de un precepto y al mismo tiempo esto la incitará a alegrarlo.

Otro tanto ocurre con el marido, la alegría y el deleite que recibe de su mujer es considerado «instrumento bilateral de precepto», porque estos lo impulsarán a incrementar el deseo de alegrar a su mujer y de esa manera le permitirá a ella cumplir con el precepto de alegrarlo a él.

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