01. El lado malo del deseo

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La pasión que surge entre hombre y mujer puede denigrarlos hasta los sitios más bajos, llevar al hombre a perseguir una mujer extraña, pecar en relaciones prohibidas, destruir familias y perder la vida tanto en este mundo como en el venidero. Cuando este tipo de inclinación al mal ataca al hombre, puede hacerle perder el raciocinio y llevarle a conducirse como un demente; tal como dijeron nuestros sabios (Talmud Babilonio Tratado de Sotá 3(A)) respecto de todas las trasgresiones y especialmente de las sexuales: «Nadie peca a menos que ingrese en él un espíritu de locura (o demencia,»ruaj shtut»)». Es así que nos encontramos con personas básicamente bien intencionadas y que a la hora de casarse tenían pensado ser fieles a sus esposas, empero desde el momento en el que aceptaron dar cabida a la inclinación al mal, esta fue creciendo en su interior al punto que estaban dispuestos a quebrar todos sus juramentos, traicionar a la mujer con la que ingresaron al pacto matrimonial, provocar la infelicidad de sus hijos, así como también perder su patrimonio y su status.

Es por ello que el sabio proverbista advierte reiteradamente (Mishlei-Proverbios 2:16-19): «Y para librarte de la mujer extraña, de la mujer ajena que endulza sus palabras… Por cuanto la casa de ella se hunde en la muerte y sus caminos se sumen en las sombras. Ninguno de los que van a ella vuelve, ni retoma los caminos de la vida». Y está escrito (ídem 5:1-20): «Hijo mío, atiende a mi sabiduría. Inclina tu oído a mi inteligencia…Los labios de la mujer extraña destilan miel  y su boca es más suave que el aceite, pero sus propósitos son más amargos que el ajenjo, agudos como una espada de dos filos. Sus pies descienden hasta la muerte. Sus pasos conducen al Sheol (morada de los muertos n. de t.)… sea tu fuente bendecida y alégrate en la mujer de tu juventud. Sea para ti como una hermosa cierva y una graciosa gacela. Satisfágante sus pechos en todo tiempo. Con su amor embriágate siempre. ¿Por qué habrás de enceguecerte con una mujer extraña y abrazar el seno de una que no te pertenece?» Además, está escrito (ídem 6:24-26): «…para guardarte de la mala mujer, de las zalamerías de la lengua extraña. No la desees por su belleza en tu corazón, ni dejes que te cautive con sus párpados porque a causa de una ramera el hombre es reducido a un trozo de pan y la adúltera anda a la caza de la preciosa vida».

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