10. Niveles de santidad e intención

Volvamos a los fundamentos básicos: la Oná tiene como particularidad el hecho de que su santidad se manifiesta en el ámbito de la realidad material.  Además, incluso el deseo físico que normalmente tiende a asociarse a la inclinación al mal, mediante su cumplimiento se transforma en preceptiva y se santifica. Por ello, este precepto implica una gran reparación pues por su intermedio se revela que no hay ámbito desconectado de lo Divino, que HaShem es el Soberano tanto en el cielo como en la tierra y que incluso la pasión corporal se conecta a la santidad y la potencia. En ese sentido, el precepto de Oná se asemeja al de asentarse en la tierra de Israel pues por medio de ambos la santidad se manifiesta en el mundo físico (arriba 1:5).

Sin embargo, por cuanto que el precepto de Oná involucra los aspectos más físicos del hombre a los que se asocian los instintos más poderosos, este corre el riesgo de verse arrastrado tras sus impulsos más de lo necesario, al punto de olvidar el cumplimiento del precepto y terminar pensando en sí mismo y no en el deleite de su mujer. Este es el aspecto de impureza que acompaña a este sagrado precepto. Sin embargo, todo esto no tiene por cometido desalentar a la persona en el cumplimiento del precepto sino llevarlo a elevarse en cuanto a su intención y dedicación en el mismo. Por esto nuestros sabios, de bendita memoria, indicaron que quien quiera elevarse en el camino de la santidad que lo haga mediante el precepto de Oná, centrando su intención en el deleite máximo de su mujer. Asimismo, encontramos que Ezra el escriba, quien instauró diez decretos, uno de los cuales fue que la persona realice una inmersión ritual posterior a la cópula, decretó también dos medidas que tienen por cometido intensificar el amor entre el hombre y la mujer. Una de ellas indica ingerir ajo las noches de Shabat pues este intensifica el amor y por su intermedio el hombre podrá unirse a su mujer con gran deseo. La segunda medida estipula que los mercachifles pueden vender joyas y perfumes en todas las aldeas a los efectos de que las mujeres se vean atractivas a los ojos de sus maridos (Talmud Babilonio Baba Kama 82(A) y (B), arriba 2:5).

Corresponde prestar atención al maravilloso principio que existe en las relaciones entre el hombre y su prójimo, que hace que las cuestiones cotidianas de la convivencia se transformen en preceptos. Cuando una persona prepara para sí una comida sabrosa no está cumpliendo con un precepto sino que se ocupa de sus necesidades físicas y emocionales. Empero, cuando prepara una comida sabrosa para un invitado cumple con un precepto. Más aun en lo referente a las relaciones de pareja, cuando los cónyuges se deleitan uno al otro se consagran en la santidad del precepto de Oná y la Divina Presencia reposa entre ellos.

En términos generales, y tal como ya estudiamos (halajá 3), hay dos niveles de santidad en el precepto de Oná: el primero radica en cumplir con el pacto matrimonial conforme a las normas, apartándose de los pecados de las relaciones prohibidas y cuidando los ciclos de pureza e impureza de la mujer (nidá). El segundo nivel implica un agregado de amor y unidad entre los cónyuges que revela la profundidad de la vida eterna que subyace en su relación.

Hasta el momento, en nuestro estudio hemos seguido la opinión central que pregona que cuanto más se alegran y deleitan mutuamente los cónyuges, estos cumplen el precepto con mayor grado de excelencia y su unión es más sagrada. Sin embargo, cabe mencionar que hay otras dos opiniones respecto de la santidad en el cumplimiento de este precepto, la de Rambám y la de «Kedushá Haprushit» o santificación por medio de la abstención. Dado que en cada una de estas opiniones anida una verdad es valioso estudiarlas, y por medio de su análisis se entenderá la opinión central de un modo más completo y equilibrado.

Esta entrada fue publicada en 03. Santidad e intención (kavaná). Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *