04. La costumbre de tocar cien veces.

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La costumbre de tocar cien sonidos del Shofar es muy antigua y se remonta a los días de los Gaonitas. En tiempo de los sabios medievales (Rishonim), la mayor parte de las comunidades no acostumbraba a tocar cien veces sino que antes de Musaf se tocaban treinta «de posición sentada» y durante la Amidá tocaban diez más y había quien agregaba treinta más. En días de los sabios de las últimas generaciones (Ajronim), en virtud de las enseñanzas místicas del Arí Z»l que estructuró las intenciones meditativas (kavanot) sobre la base de cien toques, se difundió esta cantidad por todo el pueblo de Israel al punto de que hoy, en casi todas las comunidades, se acostumbra a tocar esta cantidad.

Este es el orden de los cien toques: treinta toques «de posición sentada» previo a Musaf: tres veces «Tashrat», tres veces «Tashat» y tres veces «Tarat».

Durante la repetición del rezo de Musaf por parte del oficiante, se tocan treinta toques más según el siguiente orden: al concluir la bendición de Maljuiot se tocan diez toques: «Tashrat», «Tashat» y «Tarat». Asimismo, se toca al concluir la bendición de Zijronot y la de Shofarot.

Respecto a toques durante el recitado silencioso de Musaf, hay quienes acostumbran a tocar tal como durante la repetición del oficiante ya que al combinarse plegaria con toques de Shofar ambos son bien aceptados. Esta es la usanza de los sefaradíes y los Jasidim. Para quienes así lo hacen, el oficiante es quien dicta el ritmo del rezo y los orantes procuran acompasar sus ritmos al de este para escuchar los toques en el lugar apropiado que es  al concluir cada una de las tres bendiciones. A estos efectos, el oficiante debe rezar a ritmo moderado y parejo y quien concluye la bendición antes que este, es bueno que aguarde hasta que se toque. De todas maneras, si se quiere rezar más rápido o más lento se puede, pero se debe recitar «Hayom Harat Olam» al finalizar cada bendición, y cuando se escucha el toque del Shofar, aunque se esté ya en otra bendición, hay que detenerse y escuchar los toques para luego continuar con el rezo (ver Maté Efraím 591:13).

Por otra parte, hay quienes acostumbran a no hacer sonar el Shofar durante el rezo silencioso pues consideran que el decreto de tocar se refiere especialmente al rezo público, esto es, durante la repetición del oficiante. Además, la necesidad de acompasar el ritmo del rezo con el de los toques puede afectar la concentración de quienes oran, siendo esta la usanza de los ashkenazíes.

Quienes acostumbran a tocar el Shofar durante el rezo silencioso, hasta el final de la repetición del oficiante tocan noventa toques, por lo que completan diez más durante el «Kadish Titkabal».

Quienes acostumbran no tocar durante el rezo silencioso, tras la finalización de la repetición del oficiante les resta tocar cuarenta toques más. Treinta tocan tras «Aleinu Leshabeaj» y otros diez tras «An´ím Zmirot» (Mishná Berurá 592:4).

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