02. Treinta toques de Shofar.

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Tal como vimos, el sonido de la «truá» alude al dolor, quebrantamiento y llanto. Sin embargo, con el correr de los siglos se despertó la duda respecto de cómo debe ser el sonido más apropiado. Algunas comunidades tocaban sonidos de «truá» medianos, similares a los «shvarim», que se asemejan a suspiros. Otras comunidades tocaban la «truá» con sonidos cortos, similares a un llanto entrecortado. Otras comunidades lo hacían combinando ambos sonidos conjuntamente, al inicio con sonidos que emulan suspiros y luego con sonidos que emulan llanto cual persona que se lamenta, primero suspira y luego llora. Si bien con todos los tipos de «truá» se cumple con el precepto del Shofar, a ojos de los legos parecía como si existiese una discusión y disenso respecto de este precepto.

Por lo tanto, Rabí Abahu estableció en su ciudad, Cesarea, que se toquen los tres tipos de «truá» (Rosh Hashaná 34(A), Rav Hai Gaón). Otro motivo de su decreto obedece a que cada tipo de sonido tiene un valor particular y por lo tanto es bueno ejecutar todos los tipos de «truá» (Zohar III 231:2). Su decreto fue aceptado en todas las comunidades y desde entonces a los sonidos medianos se les llamó «shvarim» y a los breves «truá».

Este es el orden: al inicio se toca tres veces «Tashrat» (abreviación hebrea para «tkiá», «shvarim» y «truá»). Posteriormente se tocan tres veces «Tashat» (abreviación hebrea de «tkiá», «shvarim» y «tkiá»). Para finalizar se toca tres veces «Tarat» (tkiá, «truá» y «tkiá» Shulján Aruj 590:2).

Dado que el decreto de Rabí Abahu fue aceptado, ya no es posible cumplir con el precepto del Shofar mediante un solo tipo de «truá» por lo que es obligatorio tocar los tres tipos. De esta forma resulta que si bien, según la Torá, tenemos el deber de tocar nueve toques, hoy día debemos tocar treinta. Nueve veces «shvarim» que es la versión de la «truá» que se asemeja al suspiro, nueve veces la «truá» que se asemeja al llanto y doce veces la «truá» que combina ambos sonidos.

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