01. El precepto de escuchar el sonido («truá») del Shofar.

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La Torá nos ordena escuchar el sonido «truá» del Shofar en Rosh Hashaná, tal cual está escrito (Bamidbar-Números 29:1): «Y el día primero del mes séptimo…se celebrará al son del Shofar («truá»)»; y en el libro de Vaikrá.Levítico (23:24) leemos: «El día primero del mes séptimo será para vosotros día de descanso, de Sagrada Convocatoria, y lo conmemorareis al son del Shofar («Zijrón Truá»)…»

El vocablo «truá» significa quebrantamiento, tal como está escrito (Salmos 2:9): «Las quebrantarás («teroém») con barra de hierro. Las destrozarás en pedazos como vaso de alfarero» Asimismo, el profeta Ishaiahu (24:19) dice: «La tierra está quebrantada («roá hitroaá»), despedazada. La tierra está desecha en pedazos. La tierra tiembla y se sacude». El profeta Mijá (5:5) dice: «Y asolarán («raú») la tierra de Asiria con la espada». Onkelos tradujo al arameo «Día de Toque de Shofar» o «Día de Truá» como día de llanto («ievavá»), esto implica que la Torá ordena que el primero de Tishrei tengamos un día de llanto.

A diferencia del sonido de la «tkiá» que expresa alegría y firmeza, la «truá» insinúa quebrantamiento, temor, llanto y reorganización. Vemos que en el desierto Hashem ordenó al pueblo de Israel que cuando necesiten reunirse toquen una «tkiá» con las trompetas pues este sonido implica alegría y encuentro. A la hora de salir a la guerra o cuando era necesario desmontar el campamento para proseguir camino, se tocaba en las trompetas un sonido de «truá» (Bamidbar 10:1-7). Esto se debe a que el sonido de «truá» expresa quebrantamiento y llanto por lo que concluyó incompleto, así como también temor ante lo que está por venir (arriba 3:2).

Y así en Rosh HaShaná, cuando los días del vivir del año anterior pasaron y no han de regresar, y el tiempo de vida del nuevo año no fue adjudicado aún, se desata en el seno de la persona una gran pena por el año perdido así como una gran angustia de cara al juicio que definirá el devenir del año próximo, mientras el fiscal permanece frente a nosotros y no sabemos quién habrá de vivir y quién habrá de morir, quién gozará de buena  salud y quién padecerá sufrimientos. En un acto de generosidad para con nosotros, Hashem nos ordenó tocar en el Shofar un sonido de «truá» para endulzar el rigor del juicio, ya que al aceptar Su soberanía y Su sentencia se despierta en nosotros el deseo de retornar y por lo tanto el decreto Divino se modera. Por lo tanto, si bien el sonido de la «truá» es breve, expresa el carácter del día y por ello es denominado «Día de toque de Truá», día de quebrantamiento y llanto, temor y angustia.

Nuestros sabios analizaron los versículos pormenorizadamente y aprendieron que en Rosh HaShaná se deben escuchar tres sonidos de «truá», y antes y después de cada uno se debe ejecutar una «tkiá». Por lo tanto, según el precepto de la Torá, en Rosh Hashaná se deben escuchar tres series de «tkiá, truá y tkiá» (Talmud Babilonio Tratado de Rosh Hashaná 33(B), 34(A)).

La primera «tkiá» de cada serie expresa la simpleza y la rectitud natural del alma, similar a la de un niño pequeño que aún no pecó y está limpio de trasgresiones. Posteriormente, cuando el niño crece, se enfrenta a las complicaciones y a las sinuosidades de este mundo, lucha y experimenta así como también fracasa y peca. Esto está expresado por la «truá» que emula unas veces al suspiro y otras al llanto por los defectos que se adhirieron a nuestro carácter y por las trasgresiones que hemos cometido. Posteriormente, la serie concluye con una «tkiá» simple que vuelve a expresar la rectitud y el bien, mas esta vez es la rectitud que procede del retorno y el arrepentimiento una vez que se pidió perdón. Es así que cada serie, expresa otra área del quehacer humano, su buen inicio, la crisis que sobreviene al enfrentar las dificultades que la vida presenta y la reparación final. Al concluir de la ejecución de todos los sonidos, se acostumbra a tocar una «tkiá» más prolongada- «tkiá guedolá», que alude a la reparación completa y final tras la conclusión de los conflictos y los sufrimientos (ver Shelá Tratado de Rosh Hashaná Torá Or 55).

Si bien Rosh Hashaná recibe el nombre de «Día de Toque de Truá» en virtud del rigor y el temblor implícitos en el sonido, dado que el juicio se lleva acabo para beneficio del hombre a los efectos de alejarnos del mal, mejorar nuestras acciones y agraciar nuestro destino, se nos ordenó tocar un sonido de «tkiá» antes y después de cada «truá» (Rabenu Bejaié 24, Hakemaj Rosh Hashaná 2, Akedat Itzjak, Shaar 67).

El Shofar insinúa todo esto por cuanto que, por una parte conmociona  a quien lo escucha y por la otra despierta en el oyente el deseo del retorno a su raíz y a su esencia positiva original. Esta es la ventaja del Shofar por sobre la trompeta, que su sonido es natural y expresa el anhelo profundo de retornar al origen, conectarse con el bien verdadero y expresar la aspiración a una reparación completa.

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