07. Halajot y costumbres referidas a los toques del Shofar.

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Se acostumbra designar a un justo, erudito de la Torá y realizador de buenas acciones para que toque el Shofar y haga cumplir a la congregación con su deber. Sin embargo, no se debe montar una discusión a este respecto (Mishná Berurá 585:3).

Es bueno cuando se puede tocar con el lado derecho de la boca. Asimismo, se acostumbra a orientar la parte ancha del Shofar hacia arriba, tal como está escrito (Salmos 47:6): «D´s se ha elevado entre las aclamaciones. El Eterno subió al son del Shofar» (Ramá 585:2).

En los tiempos en que se rezaba de memoria, se tenía cuidado de que el oficiante de Musaf no toque los sonido del Shofar dentro del servicio, no sea que se confunda y le cueste retomar la plegaria. Hoy día que se reza de un Majzor no tememos que haya confusión y se permite que el oficiante sea también quien toque el Shofar (Shulján Aruj 585:4, Mishná Berurá 14).

No se reparten los toques del Shofar entre diferentes personas, sino que la misma persona es quien toca todos los sonidos en virtud del principio según el cual quien comienza a cumplir un precepto se le insta a completarlo (Ramá 585:4). Empero, en aquel sitio donde ya se acostumbra a dividir los toques entre diferentes personas pueden continuar con su usanza, pues esta práctica denota un especial cariño por el precepto (Mishná Berurá 17).

Dado que la bendición que se recita previo a los «toques de sentado» aplica también a los toques de Musaf, se debe tener cuidado de no hablar hasta la finalización de todos los toques de este rezo (Shulján Aruj 592:3).

Muchos acostumbran a que el rabino o uno de los eruditos de la Torá allí presentes le dicta, a quien toca el Shofar, el orden de los sonidos, palabra por palabra, a los efectos de que no se equivoque (Ramá 585:4). Se acostumbra a dictar incluso el primer sonido de «tkiá» a pesar de que no se teme que haya error, pues hay quienes sostienen que el dictado ayuda a la concentración (Shelá, ver Shaar Hatziún 585:31).

Cada sonido debe ser escuchado de principio a fin, y quien no escuchó alguna de sus partes no cumplió con su deber. Por lo tanto, el público debe mantenerse en completo silencio durante esta ceremonia y quien precise toser debe contenerse hasta el final de los toques (Mishná Berurá 587:16).

Según la usanza ashkenazí se acostumbra  prolongar la «tkiá» final de la serie de treinta toques iniciales «de sentado» así como la «tkiá» final que completa los cien toques. Esta «tkiá» prolongada recibe el nombre de «tkiá gdolá» e insinúa una fe de carácter infinito. Según la usanza sefaradí, al final del rezo se toca una «truá» prolongada para confundir a Satán (Shulján Aruj 596:1). Este sonido insinúa que si bien pasamos por momentos de crisis, estos se resuelven para bien.

Si quien toca el Shofar padece de una súbita debilidad y no puede continuar, habrá de hacerlo otro en su lugar. Si el suplente ya escuchó la bendición inicial no es necesario que vuelva a recitarla, por cuanto que ya cumplió mediante ésta (Shulján Aruj 585:3).

Muchos de los que tocan, traen consigo dos Shofarot, ya que si se dificulta tocar de uno puedan continuar con el otro. En un caso así no es necesario recitar nuevamente la bendición por cuanto que  el recitado inicial aplica a ambos Shofarot. A posteriori, quien tuvo un solo Shofar y no logró continuar tocándolo y le trajeron otro, tampoco necesita recitar la bendición por el segundo (Mishná Berurá 585:4).

Está permitido lavar el Shofar con agua y hasta con vino, vinagre o anís (arak) a los efectos de mejorar su sonido, sin que se considere «acción mundana» prohibida en Yom Tov (Shulján Aruj 586:23).

Hay quienes siguen la costumbre del Arí Z»l y el Shnei Lujot Habrit (Shelá) y recitan una confesión y plegarias entre las diferentes series de toques. Según esta costumbre, quien toca el Shofar se detiene para dar espacio a este recitado. Según la opinión de muchos de los juristas, no se debe interrumpir para recitar plegaria o confesión alguna en medio de los treinta toques. Ambas usanzas tienen basamento y legitimidad en la Halajá; de todas maneras no se debe interrumpir con el recitado de «Iehí Ratzón» entre la bendición previa al inicio de los toques y el comienzo de los mismos (Mishná Berurá 592:12, Shaar Hatziún 15).

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