03. Toques de posición sentada y toques de pie.

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Nuestros sabios establecieron que se cumpla el precepto de escuchar el  sonido del Shofar durante el recitado de las bendiciones especiales de Rosh Hashaná que son Maljuiot, Zijronot y Shofarot, ya que de esta manera tanto el rezo como los toques se ven realzados. Empero esto no es obligatorio, por lo que de no ser posible combinar ambos se puede tocar el Shofar y recitar las bendiciones por separado. El decreto de tocar el Shofar conjuntamente con el recitado de las bendiciones es para el público, empero en el caso de quien reza solo, esto no se le permite (Talmud Babilonio Tratado de Rosh Hashaná 32(A), 34(B), Shulján Aruj 592:1-2).

En un inicio se tocaba el Shofar y se recitaban las bendiciones especiales de Rosh Hashaná durante el rezo de Shajarit, ya que los diligentes cumplen los preceptos lo antes posible. Luego, en días de persecuciones y conversiones forzosas, el gobierno opresor prohibió que se toque el Shofar y los soldados reales emboscaban a los judíos en las seis horas (temporales o «zmaniot») de la mañana para prenderlos mientras tocaban. Entonces, se estableció que se toque el Shofar y se reciten las tres bendiciones en el rezo de Musaf, que se puede recitar después del mediodía. Luego que el decreto persecutorio fue anulado, no se devolvieron los toques del Shofar ni el recitado de las tres bendiciones al rezo matinal de Shajarit por temor a un posible retorno de las medidas antijudías, por lo que se afianzó la costumbre de tocar el Shofar en Musaf (ídem Rosh Hashaná 32(B), Tosafot allí). Hay quienes opinan que, a priori, corresponde tocar en el rezo de Musaf  ya que el principal precepto del día es el sacrificio de la ofrenda de igual nombre y el recitado de la plegaria que la acompaña (una opinión en el Talmud Jerosolimitano, Tratado de Rosh Hashaná 4:8).

Además, nuestros sabios establecieron que se toque el Shofar antes del rezo de Musaf permitiendo permanecer sentados durante estos toques, por lo que recibieron el nombre de «Tkiot Demeiushav» («toques de posición sentada»). Si bien a priori es obligatorio que tanto quien toca como quien escucha estén de pie durante el cumplimiento de este precepto, se permitió mantenerse sentados durante los toques anteriores al rezo de Musaf para patentizar que los toques que se realizan durante este rezo son los principales, y por ello el cuidado de mantenerse de pie entonces. Esta es la usanza de los sefaradíes y los yemenitas; ambas comunidades se mantienen sentadas durante los toques que anteceden a Musaf. Los ashkenazíes acostumbran a mantenerse de pie durante los toques anteriores a Musaf, por cuanto que en la práctica estos son los primeros y por su intermedio se cumple con el deber (Shulján Aruj 585:1, Mishná Berurá 2).

El Talmud nos explica (Tratado de Rosh Hashaná 16(A) y (B)) que el motivo del decreto de los sabios de tocar el Shofar «de asiento» previo al rezo de  Musaf para luego volver a tocarlo durante esa Amidá es el de «confundir a Satán», el ángel fiscal. Esto es explicado por Rashí de la siguiente manera: cuando Satán oiga que el pueblo de Israel ama los preceptos y tocan más de lo que la Torá les ordena, todos sus argumentos se ven rebatidos. Rambán explicó que los toques del Shofar tienen la capacidad de conectar al pueblo de Israel con su Padre celestial, y por ello Satán se confunde en los primeros toques del Shofar y ya no puede acusar durante el rezo de Musaf. Otros dijeron que Satán tiene permiso de presentar su testimonio una sola vez, por eso cuando escucha que comenzaron los toques antes de Musaf expone todas sus acusaciones, y luego ya no lo hace durante el rezo (Raavad). Además, hay quienes dicen que la mayor revelación de Satán es mediante el «ietzer hará» o la inclinación al mal, y es a ésta tendencia natural a la que se procura marear mediante abundantes toques, pues el Shofar nos despierta y alienta  al retorno (Ran). Se puede explicar que durante los primeros toques, en virtud de la emoción, la persona es pasible de perder la concentración apropiada, pero una vez que ya escuchó treinta toques, se serena y puede concentrarse adecuadamente.

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