10. La limpieza de los utensilios o recipientes y su preparación de cara a la inmersión en agua hirviendo

Es necesario limpiar bien los utensilios o recipientes previo a su kasherización mediante inmersión en agua hirviendo, ya que esta retira de los mismos los sabores impregnados y adheridos, pero no los limpia de posibles restos de comida que puedan estar aún adheridos. En caso de realizar la inmersión en agua hirviendo sin haberlos limpiado previamente al utensilio de todos los restos de comida, la inmersión fue inútil y deben ser lavados para posteriormente volver a sumergirlos.

Un utensilio que posee ranuras de las que es imposible extraer restos de alimentos que allí quedaron, se debe quemar estos restos (que están en las ranuras) con fuego en las mismas (de un modo similar a la exposición moderada al fuego o “libún kal”), y es mejor hacerlo previo a la inmersión en agua hirviendo (Mishná Berurá 451:25, ver Kaf HaJaím 160). En caso de que este procedimiento pueda dañar el utensilio, se lo puede sumergir un rato en agua con hipoclorito de sodio o detergente, ya que de esa manera los restos de alimento se estropearán dejando de ser propicios para ingerir y luego habrá de sumergirlo en agua hirviendo.

Las asas o mangos de los recipientes o utensilios deben asimismo ser kasherizados, pues cuando estos últimos son metálicos, al calentarse, la alta temperatura se transmite a las asas o los mangos y de alcanzar la temperatura ante la cual la mano se retira (“iad soledet bo”) se considera que la totalidad del recipiente tuvo un uso prohibido y requiere de kasherización. Se deben kasherizar incluso las asas de madera, aunque estas no se calienten tanto como las metálicas, porque a veces el alimento cocinado se desborda o salpica sobre estas y el sabor en cuestión es absorbido y adherido a ellas. Por lo tanto, todo el recipiente debe ser sumergido en agua hirviendo, incluidas las asas (Shulján Aruj 451:12, Mishná Berurá 68).

Sin embargo, cuando el recipiente en sí absorbió un sabor a una temperatura de primer recipiente sobre el fuego, se puede kasherizar el asa mediante el vertido de agua de un primer recipiente, pues su uso y su absorción no son equiparables en intensidad a la de un primer recipiente que se encuentra sobre el fuego (Ramá 451:12).

En muchas ollas las asas vienen aseguradas con tornillos y en sus ranuras quedan restos de comida. Por lo tanto, previo a la inmersión en agua hirviendo se deben desatornillar las asas para retirar los restos de alimentos. En caso de que esto sea dificultoso, se puede sumergir el sitio de las asas en agua con hipoclorito de sodio u otro material que estropee definitivamente los restos de alimento.

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