15. El precepto de contraer matrimonio

Los preceptos de la Torá recaen sobre todo el pueblo de Israel, también sobre aquellos hombres y mujeres que se sienten atraídos por personas de su mismo sexo, por lo que estos están preceptuados de casarse y cumplir con los preceptos de Oná y «creced y multiplicaos» con amor y alegría.

Es de suponer que así como en generaciones anteriores no se oía de personas que no se casaban en virtud de esta cuestión, de igual manera en nuestros días, a pesar de los cambios en el entorno y la atmósfera cultural, muchas de las personas que se ven atraídas por personas de su mismo sexo pueden superar su tendencia y formar familias con amor y alegría. Es sabido que muchas de las personas con esta inclinación pueden también manifestar deseo por personas del sexo opuesto. En el caso de quienes esto se les dificulta, deben procurar superar su inclinación por todos los medios posibles a los efectos de poder construir una buena  vida de pareja de acuerdo con la ley de Moshé e Israel.

En la práctica, mientras que el hombre sienta que no es capaz de entablar una relación con una mujer y comprometerse a amarla y alegrarla como esta se merece sin traicionarla, desde el punto de vista de su percepción personal, se trata de una persona que no puede casarse («anus»). Solamente después de que llegue a la conclusión de que puede comprometerse a amar a su mujer y alegrarla por medio del precepto de Oná como esta lo merece, podrá cumplir con el deber de casarse. Lo mismo aplica para la mujer, solamente después de que considere que será capaz de corresponder al deseo de su marido podrá casarse.

En el caso de hombre o mujer que padecen de una marcada inclinación por personas de su mismo sexo y decidieron establecer entre sí un pacto de fidelidad, ser buenos amigos e intentar cumplir el precepto de Oná en la medida que les es posible, pueden cumplir con el mandato de casarse de esta manera y formar una buena familia.

Es muy grande la recompensa de aquellos que logran superar su inclinación y forman una vida de pareja fiel y amorosa, basada en un profundo sentido de responsabilidad moral construyendo así una bonita familia. Tal como dijeron nuestros sabios (Mishná Avot 5:23): «La recompensa es proporcional al esfuerzo». Estas personas serán recompensadas no solo en el mundo venidero sino también en este mundo pues para poder superar su inclinación se ven en la necesidad de profundizar más en los fundamentos del amor y la moral por lo que habrán de tener una amistad conyugal más sólida, tal como dijeron nuestros sabios (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 34(B)): «Los justos íntegros no alcanzan a ubicarse en el nivel de quienes han retornado de la trasgresión» («baalei teshuvá»).

Esto implica una gran reparación para el mundo, ya que muchos son los que se ven arrastrados por sus malas pasiones materialistas e incurren en relaciones sexuales prohibidas y adúlteras, a tal grado que sus propios matrimonios se basan únicamente en la atracción física y al esfumarse esta recurren al adulterio a los efectos de satisfacer sus deseos con todo tipo de abominaciones. Al final siempre resultan decepcionados pues todo vínculo físico que carece de un aspecto espiritual y de santidad conduce al hastío y la muerte. Para poder reparar el mundo es necesario el equilibrio, poniendo énfasis en los valores de carácter espiritual tales como la fidelidad, la amistad, la moral y la santidad del pacto matrimonial. Esto es llevado a la práctica por aquellas personas que no sienten un deseo natural por el sexo opuesto pero, sin embargo, mediante la aceptación del Yugo Celestial establecen un pacto de fidelidad con sus parejas. Respecto de estas personas dijeron nuestros sabios que (ídem Shabat 88(B)) «actúan por amor y se alegran por las penurias, sobre ellos está escrito (Shoftim – Jueces 5:31): ´y los que Te aman serán como el sol cuando asoma en todo su esplendor´».

Esta entrada fue publicada en 04. El cuidado del pacto. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *