11. La prohibición de pensamientos pecaminosos en la mujer

Tal como los hombres tienen prohibido pensar en cosas prohibidas, o sea, imaginarse a sí mismos trasgrediendo y más aún planificar hacerlo, también las mujeres tienen prohibido pensar en trasgresiones, por ejemplo imaginarse a sí mismas en relaciones prohibidas o con hombres extraños y más aún planificar hacerlo. La Torá nos dice (Bamidbar-Números 15:39): «y no os desviareis en pos de vuestros corazones y de vuestros ojos, tras los cuales os corrompéis». «´En pos de vuestros ojos´ se refiere a pensamientos pecaminosos» (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 12(B)). Tal como indica Sefer Hajinuj (387), este precepto aplica «en todo sitio y todo momento tanto para hombres como para mujeres», ya que «también las mujeres tienen prohibido pensar en hombres que no sean sus maridos pues todo su deseo debe enfocarse en la pareja y así se deben de conducir las hijas probas del pueblo de Israel» (ídem 188).

Amén de que pensar en cuestiones prohibidas lleva a la mujer a amar menos a su marido, esto contamina su mente y con posterioridad puede desembocar en relaciones prohibidas efectivas ya que esta es la naturaleza de la inclinación al mal: al principio lleva a la persona a tener pensamientos prohibidos, luego la acerca a la trasgresión hasta que la atrapa en su red y la lleva a trasgredir y a la perdición. En esta cuestión hombres y mujeres son idénticos.

Ya estudiamos (halajá 6) que el hombre tiene otro tipo de pensamientos prohibidos que son aquellos que le pueden provocar una erección y por ende una posterior polución nocturna. Esta prohibición incluye pensar en su legítima mujer durante los días en los que esta no se encuentra ritualmente apta pues esto puede excitarlo. Sin embargo en el caso de las mujeres no existe este temor, por ello tienen permitido pensar en cuestiones sexuales siempre y cuando no se trate de pensamientos pecaminosos (arriba halajá 6). Asimismo, durante el período en que la mujer se encuentra no apta ritualmente tiene permitido pensar libremente en su  marido.

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