05. Medidas preventivas

Está prohibido al hombre tocarse el órgano para así evitar una posible erección que devenga en derramamiento de semen en vano. En caso de que esté orinando y tema que de no ayudarse con la mano pueda llegar a salpicar alrededor o sobre sus zapatos podrá dirigir el miembro tocando el glande, esto es, su extremidad. En el caso de quien está casado y su mujer se encuentra ritualmente apta, de mediar necesidad podrá tocar el miembro a los efectos de direccionar el orinado. Pero de no ser para este menester ni siquiera una persona casada puede tocar su órgano pues todo estímulo posible debe reservarse para el amor de pareja.

En caso de necesidad, a los efectos de evitar una picazón o una incomodidad se permite tocar el miembro a través de una tela gruesa ya que de esta manera, de no mediar intención, no se teme que se pueda causar estímulo (Mishná Berurá 3:15). Asimismo, cuando el hombre viste pantalones tiene permitido resolver su incomodidad  actuando a través de la tela de la prenda.

Se permite tocar el miembro a los efectos de aliviar un dolor, por ejemplo, aplicar una pomada o retirar una astilla siempre y cuando esto no provoque estímulo.

Está prohibido tocar el miembro pero se permite tocar los testículos siempre y cuando esto no provoque estímulo. A la hora de bañarse no se debe tocar el miembro para evitar un posible estímulo – se debe lavar bien las zonas púdicas de alrededor, y así tanto el agua como el jabón habrán de pasar forzosamente por este (Maguén Abraham 3:14, Ruaj Jaím Even Haezer 23:3). Hay juristas que en caso de necesidad autorizan tocar el miembro, a condición de que esto no provoque un estímulo (Seder Haiom). En caso de necesidad, una persona casada puede actuar más flexiblemente en este respecto (ver Otzar Haposkim 23:16:4).

Esta entrada fue publicada en 04. El cuidado del pacto. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *