12. Relaciones homosexuales femeninas

La mujer tiene prohibido excitarse junto a una amiga pues esa pasión debe encauzarse y preservarse para el amor consagrado entre marido y mujer y para cumplir con los preceptos de Oná y el de «creced y multiplicaos». Respecto de esto la Torá nos advierte (Vaikrá-Levítico 18:3): «Como las prácticas de la tierra de Egipto donde habéis habitado no habréis de hacer… ni por sus costumbres habréis de encaminaros». Nuestros sabios explicaron (Safra allí) que en la tierra de Egipto «un hombre desposa a otro hombre, una mujer desposa a otra mujer y una mujer desposa a dos hombres» (Rambám Isurei Biá 21:8, Shulján Aruj Even Haezer 20:2).

Hay tanaítas (sabios de la Mishná) y amoraítas (sabios de la Guemará) que entendieron que una mujer que practica esto se considera que mantiene una relación ilícita y un cohen tiene prohibido desposarla, tal como está escrito (Vaikrá-Levítico 21:7): «No tomarán por mujer a quien haya mantenido relaciones prohibidas, ni divorciada porque santo es el sacerdote ante su Dios». De hecho, en la práctica, si bien se considera esto como indecente, quien la llevó a cabo no se la considera como si hubiese mantenido una relación prohibida y no se le prohíbe desposar un cohen. Por supuesto que en el caso de una mujer casada, esta práctica no la invalida a seguir unida a su marido ya que no incluye copulación semejante a la de hombre con mujer (Talmud Babilonio Tratado de Ievamot 76(A), Rambám allí).

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