01) La lógica del «Zimún»

Tres personas que comieron juntas pan deben realizar zimún, esto es, agregar una bendición introductoria al «Birkat Hamazón». A los efectos de ampliar un poco respecto del significado del «Zimún», es menester explicar que la reunión de muchas personas posee una gran energía, la interacción y la retroalimentación mutua generan algo suplementario, superior a lo que detentan los individuos por separado. El grupo más pequeño consiste en tres personas, y cuando estas comen juntas, más allá del beneficio y del disfrute que obtienen de los alimentos, se despiertan además en su interior otros sentimientos y de esa forma su comida adquiere el carácter de evento social, y por ello el «Birkat Hamazón» que han de recitar debe también gozar de un estatus superior. En efecto, el «Birkat Hamazón» precedido de «Zimún» es más importante que aquel que no lo está, pues por medio de la unión de tres personas que bendicen juntas se lleva a cabo una consagración del Nombre Divino y la gloria celestial se intensifica. Está escrito (Tehilim – Salmos 34:4): «Exaltad a HaShem junto a mí y ensalcemos su Nombre juntos«. Efectivamente, tiene un valor especial el hecho de que una persona invite a quienes lo acompañan a ensalzar y engrandecer el Nombre de HaShem junto a ella, tal como está escrito (Devarim-Deuteronomio 32:3): «Pues al invocar el Nombre de HaShem – rendid grandeza a nuestro D´s» (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 45(A)).

Existen en el mundo doctrinas espirituales que sostienen que comer es una necesidad deleznable de la cual deberíamos avergonzarnos, y por ende, es mejor comer en soledad a los efectos de no poner de manifiesto semejante escarnio. Según esta posición, la práctica social de reunirse para comer es una costumbre detestable y desagradable, que adjudica al cuerpo y sus pasiones importancia ritual y destruye la capacidad del ser humano de desconectarse, aunque tan sólo un poco, de las cadenas de la materialidad. Empero según la perspectiva de la Torá, el aspecto corporal es negativo únicamente cuando está desconectado de los valores, mas cuando se come a los efectos de adquirir fuerzas, vitalidad y alegría para vivir una vida buena y plena de valores, la comida resulta ser algo positivo.

Sin embargo, es necesario esforzarse en lograrlo, pues, así como se puede enaltecer el acto de comer, de igual forma la gula puede arrastrar al hombre tras ella, hacerle olvidar su objetivo y denigrar su vida. Para ello están destinadas las bendiciones, para recordarle a la persona a quién pertenece el alimento que ingiere, y para que de esa forma entienda su lugar y su misión en el mundo.

Cuando una persona come en compañía de más gente, la ingesta se ve acompañada de sentimientos mucho más intensos. Es así que vemos cómo una buena comida puede estrechar los lazos de amistad entre compañeros y familiares, e incluso puede ser un lugar adecuado para generar cercanía entre personas distantes. Por otra parte, una comida en la cual la dinámica personal no es buena puede despertar sentimientos negativos e intensificar disputas. Dado que la comida en grupo tiene un peso mayor, las bendiciones habituales que alcanzan para elevar la ingesta individual no son suficientes para el grupo y por ello se debe potenciar el «Birkat Hamazón» por medio del agregado de la bendición del «Zimún».

Es menester agregar, que el sentimiento de cohesión que surge de una comida puede hacer de sustituto a los valores sagrados y de esa forma acentuar en exceso el aspecto material de la vida. Por esta razón, cuando tres personas comen juntas deben decir palabras de Torá. Tal como enseña Rabí Shimón (Pirkei Avot 3:3): «Tres personas que comieron sobre una misma mesa y no dijeron sobre ella palabras de Torá, es como si hubiesen comido de las ofrendas de los muertos (es decir, de comidas ofrecidas ante idolatrías), tal como está escrito (Ishaiahu-Isaías 28:8): ‘pues todas las mesas están llenas de vómito y de heces y ningún lugar está limpio’. Empero tres personas que comieron sobre una misma mesa y dijeron sobre ella palabras de Torá es como si hubiesen comido de la mesa del Eterno Bendito Él, tal como está escrito (Iejezkel-Ezequiel 41:22): ‘Y me dijo: esta es la mesa que está delante del Eterno'».

En el caso de diez personas que comen juntas, se les agrega otra virtud, y es que pueden recordar el Nombre de HaShem en el «Zimún», tal como se explicará más adelante (halajá 5).

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