05 – Necesidades corporales

Así como se permite realizar toda labor necesaria para la preparación de alimentos, de igual manera se permite realizar cualquier labor relativa a una necesidad corporal. Cuando existe una necesidad de este tipo se permite pagar a un profesional para que la efectúe. Por ejemplo, si en días invernales se rompe la ventana, se permitirá repararla por medio de un especialista para evitar que el frío ingrese al hogar. Asimismo, en días fríos se permite reparar la calefacción por medio de un profesional para poder así calentar la casa. En días especialmente calurosos, se permite también reparar el aire acondicionado de la casa por medio de un profesional, porque evitar un gran sufrimiento a los miembros del hogar entra en la categoría de necesidad corporal (Mishná Berurá 540:19, Beur Halajá 542, ‘אפילו’, Shmirat Shabat Kehiljatá 66: nota 203).

También se permite reparar los desagües o los baños por medio de una persona idónea y así evitar un gran sufrimiento de los residentes del hogar (ver Shmirat Shabat Kehiljatá 66:58).

Se permite reparar la ducha por medio de un técnico, pues ducharse es considerado una de las necesidades corporales. No obstante, cuando es posible utilizar la ducha, se prohíbe reparar la bañera por cuanto que se trata de un placer suntuario que no resulta indispensable para la festividad.

Cuando la reparación en cuestión, destinada a satisfacer una de las necesidades corporales implica un trabajo grande y público que se prolonga en el tiempo, tal como romper una pared para reparar la cañería – se puede autorizar únicamente si resulta sumamente necesario para la alegría festiva. Cuanto mayor sea la necesidad, mayor es la medida en la que se pueden permitir trabajos prolongados y públicos (ver adelante 12:2, Shmirat Shabat Kehiljatá 66: nota 67).

Cuando el único teléfono disponible de la familia se daña, estará permitido repararlo, pues en virtud de lo indispensable que resulta el aparato en la actualidad, su reparación entra en la categoría de necesidad corporal. Cuando hay una gran necesidad de contar con un teléfono suplementario, se permitirá también repararlo.

Una mujer tiene permitido maquillarse, peinarse y trenzar su cabello ilimitadamente, incluso por medio de una maquilladora profesional a la que le paga por su trabajo, pues en Jol HaMo’ed se permite toda labor que embellece el cuerpo. Asimismo, una mujer tiene permitido depilarse, pero no puede cortarse el pelo, ya que nuestros sabios decretaron que no nos cortemos el pelo en Jol HaMo’ed (adelante 9). De igual manera, una mujer tiene permitido realizar un tratamiento que en un inicio le provoque a su cutis adquirir una tonalidad rojiza a condición de que el procedimiento mejore su aspecto en la festividad (ídem Mo’ed Katán 8(B), 9(B), Shulján Aruj 546:5). Empero a priori, es preferible llevar a cabo los tratamientos profesionales antes de la festividad para recibirla del modo más digno y estético posible y para que los días queden libres para la alegría festiva.

Joyas, ropa y pelucas no son consideradas necesidades corporales, sino que entran en la generalidad de lo necesario para la festividad. Por lo tanto, se las puede reparar únicamente por medio de una labor amateur y gratuita pero no profesional.

Está permitido recibir dinero por cuidar bebés porque esto entra en la categoría de las necesidades corporales (Shmirat Shabat Kehiljatá 66: nota 160).

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