06 – Medicina

Tal como en Jol HaMo’ed se permite realizar toda labor necesaria para la preparación de alimentos, también se permite llevar a cabo todo procedimiento médico destinado a mitigar un dolor o una molestia, por hallarse estos en la categoría de necesidad corporal (Shulján Aruj 532:2). Una persona sana tiene también permitido tomar medicamentos y aplicarse pomadas o ungüentos a los efectos de mantener su salud.

Quien sufre de dolor de muelas tiene permitido ir al dentista para que este lo someta al procedimiento que haga falta, aunque en la práctica, los dolores vayan a desaparecer recién después de la festividad. Sin embargo, en Jol HaMo’ed está prohibido continuar tratamientos que no están destinados a evitar el dolor o salvar un diente. En Jol HaMo’ed se prohíbe también pedir cita para una ortodoncia o una limpieza bucal ya que no es necesario que se lleven a cabo en la festividad. El hacerlo en esos días implica un desprecio por la festividad y se asemeja a quien programa su labor para realizarla durante la fiesta (ver Shmirat Shabat Kehiljatá 66: nota 88 y 92).

De igual manera, está prohibido pedir cita para una revisión periódica durante Jol HaMo’ed, ya que esto no reporta beneficio para la festividad. Sin embargo, si se trata de un médico especialista, en cuyo caso de no aceptarse el turno fijado para esos días se habrá de perder la posibilidad de ser revisado por un profesional de esa jerarquía, – se permite aceptar el turno y acudir a la consulta, pues esto se asemeja a una situación de «pérdida económica» (davar haaved).

Quien ha de ser intervenido quirúrgicamente con cierta urgencia debe intentar programar la operación para antes de la festividad. De no ser esto posible, si se teme que hasta pasada la festividad su situación haya empeorado o tanto en cuanto el paciente vaya a sufrir, aunque no se trate de un caso de riesgo de vida – se permite realizar la intervención en Jol HaMo’ed.

En el caso de alguien al que se le rompen las gafas, si los ha de precisar durante la festividad, podrá llevarlos a la óptica para repararlos por tratarse de una necesidad corporal. Está prohibido, sin embargo, cambiarle el armazón por motivos estéticos, y tampoco se pueden reparar lentes de sol, ya que no se necesitan por cuestiones de salud (Igrot Moshé Oraj Jaím 3:78, Shmirat Shabat Kehiljatá 66: nota 88).

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