19. Preguntas suplementarias

Dice el Talmud en el Tratado de Nedarim (20(A)) que según Rabí Iojanán Ben Dahabai los «ángeles celestiales me dijeron: ¿en virtud de qué hay personas que enmudecen? Por haber besado ese sitio (en el cual la mujer queda embarazada)… ¿por qué hay personas que enceguecen? Por haber mirado en ese sitio». Sin embargo, al concluir el tema de debate los sabios dijeron que se trata de una opinión individual minoritaria, y para ellos estas acciones no están prohibidas (ídem (B)).

Hay juristas medievales o rishonim que son estrictos en esta cuestión y entienden que está prohibido besar o mirar ese sitio, pero hacerlo no reporta peligro (Raabad). Otros juristas medievales opinan que esto está permitido, empero por una cuestión de piedad religiosa es correcto cuidarse de un posible peligro en esta cuestión (Sefer Mitzvot Katán). Sin embargo, según la opinión mayoritaria de los juristas medievales lo dicho por Rabí Iojanán Ben Dahabai no se toma en cuenta y la halajá final es conforme a la opinión de los sabios en cuanto a que estas acciones ni se prohíben ni se las considera peligrosas. Esto y más, algunos consideran que estas acciones no implican una disminución en la santidad de la cópula (Yereim); y muchos consideran que si bien estas acciones no están prohibidas ni son riesgosas, por cuestiones de santidad y hábitos de recato corresponde no hacerlo (Rambám, Sefer Mitzvot Katán, Ramá Even Haezer 25:2).

En la práctica, dado que la mayoría de los juristas medievales tiene una actitud flexible a este respecto y además quienes lo prohíben lo hacen en virtud de la normativa rabínica («derrabanán») – no está prohibido actuar así. Empero, según la opinión de los sabios medievales (rishonim) es bueno evitar estas acciones por cuestiones de santidad y recato, siendo mejor adoptar una actitud estricta y abstenerse de realizarlas (Ramá Even Haezer 25:2). Sin embargo, en caso de que estas acciones generen una gran alegría a uno de los cónyuges y de no mediar estas la misma se verá disminuida, el regocijo en el cumplimiento del precepto de Oná prevalece y es bueno que actúen conforme la opinión mayoritaria de los juristas. En caso de que la pareja desee adoptar una actitud más estricta, que se abstengan de estas prácticas en las uniones que están específicamente destinadas a engendrar. En caso de que uno de los cónyuges sienta rechazo por alguna de estas prácticas – es correcto actuar conforme a la actitud estricta.

La mujer no tiene limitaciones halájicas en cuanto a la posibilidad de besar o ver el órgano de su marido, empero es bueno que se abstengan de realizar cualquier acción que pueda resultar desagradable para cualquiera de los dos. En caso de que algo específico alegre de sobremanera a alguno de ellos, y aunque el otro no esté muy interesado en hacerlo, mientras no resulte desagradable su realización tiene un aspecto preceptivo, pues todo aquello que agrega al amor y a la alegría recíproca de la unión entra en la definición de los preceptos de «Oná» y «Amarás a tu prójimo como a tí mismo» (Vaikrá 19:18).

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