14 – El orden de la labor sacra –Seder HaAvodá-

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Tras habernos ocupado de las labores especiales de Yom Kipur, corresponde que volvamos a repasar brevemente el orden de la labor  sacra – Avodá – del Cohen Gadol en Yom Kipur.

Durante la noche de Kipur, el Cohen Gadol debía permanecer despierto para no impurificarse durante su sueño. En el transcurso de la noche estudiaba Torá junto a sabios notables de la ciudad de Jerusalém. Si dominaba el arte de la homilía disertaba y si no, disertaban ante él. Durante la noche se recitaban delante suyo loas y alabanzas a HaShem. Si estaba por quedarse dormido, los aprendices de cohen lo despertaban mediante un chasquido de dedos. Si se cansaba aún más le ofrecían que se ponga de pie sobre el frio suelo. Si estaba aún más cansado le sugerían que se pare en postura de reverencia de modo tal que su cabeza llegue hasta el piso (Talmud Babilonio Tratado de Yomá 19(B)).

Tal como ya vimos (inciso 4), todas las labores del Templo, en Yom Kipur eran realizadas por el Cohen Gadol a los efectos de elevar y conectar todo con la raíz de la santidad en el Kodesh Hakodashim. Tal como todos los días, el primer sacrificio que se ofrendaba era el permanente matinal («Tamid shel Shajar») y el último era el permanente vespertino («Tamid shel Bein Haarbaim»).Por lo tanto, cuando despuntaba el alba y llegaba el momento de sacrificar la ofrenda matinal, el Cohen Gadol se quitaba las vestimentas habituales, se sumergía en la Mikvé y vestía sus ropajes de oro tras lo cual abluía sus manos y pies. Degollaba la ofrenda permanente, recibía la sangre del animal y la vertía sobre el altar exterior tal como lo debía hacer diariamente. Luego ingresaba al edificio del Templo para quemar el incienso correspondiente en el altar de oro. Luego se  dirigía al candelabro o menorá y colocaba las velas, retornaba al altar exterior y ofrendaba los órganos del sacrificio diario permanente junto a las porciones fijas preestablecidas, y una mezcla  de harina y aceite cocidos (‘minjat javitín’) con la libación correspondiente de rutina.

Luego continuaba con las ofrendas de Musaf, a saber: un buey con siete ovejas. Ya vimos anteriormente que la santidad de la labor de Yom Kipur consta de tres fases: en la primera se ofrenda el sacrifico diario permanente, en la segunda se ofrendan los sacrificios de Musaf semejantes a los de Rosh Jodesh y días festivos.

A continuación proseguía con la tercera fase, esto es, la labor especial de Yom Kipur. El Cohen Gadol abluía sus manos y pies, se quitaba sus ropajes de oro, se sumergía en la Mikvé, vestía ropajes blancos y volvía a abluir sus manos y pies. Empero, previo a poder sacrificar el chivo ofrendado a HaShem y entrar al Kodesh Hakodashim para expiar por la generalidad del pueblo de Israel, el Cohen Gadol debía, primeramente, expiar sus propios pecados con su confesión y su sacrificio. «Así funciona la cualidad del rigor, es mejor que venga un inocente a expiar por un culpable y no que venga un culpable a expiar por otro culpable»(Talmud Babilonio Tratado de Shvuot 14(A)). Por esta razón le fue ordenado al Cohen Gadol que primeramente traiga un buey para ofrendar un sacrificio de «jatat», y así se confiese de sus trasgresiones y las de su mujer. Sobre esto está escrito (Vaikrá 16:3): «Con esto vendrá Aharón al santuario, con un buey para la expiación…» Este sacrificio no era comprado con dineros públicos como todos los demás de Yom Kipur, sino que el buey en cuestión junto al carnero que le acompañaba  debían ser adquiridos del dinero particular del Cohen Gadol, a los efectos de que su expiación personal sea completa. Tal como está escrito (ídem 6): «Y ofrecerá Aharón el buey de la expiación, que es suyo, y hará expiación por sí y por su linaje»

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