16. La prohibición de hacerlo con luz

Está prohibido mantener relaciones durante el día pues está prohibido hacerlo con luz. Esto está vinculado al recato que es una de las virtudes centrales del pueblo de Israel (Talmud Babilonio Tratado de Ievamot 79(A)), por ello nuestros sabios dijeron que «los hijos de Israel son sagrados y no mantienen relaciones de día» (ídem Nidá 17(A)). Asimismo, está prohibido mantener relaciones por la noche en un sitio en el cual haya una luz encendida (Shulján Aruj Oraj Jaím 240:11). Sin embargo, no se requiere absoluta oscuridad sino que aunque ingrese a la habitación luz de luna, mientras no los ilumine por completo estará permitido unirse. Hay juristas que son más estrictos en esta cuestión de ser ello posible, e indican cerrar la persiana o correr la cortina para bloquear la luz de la luna (ver Mishná Berurá 240:39).

Esta prohibición aplica al momento mismo de la unión pues esta debe realizarse de modo oculto y recatado, profundo y excelso, tal como corresponde a un precepto tan sagrado como este. Además, se teme que en virtud de la luz el hombre halle a su mujer desagradable ya que el fundamento del amor entre ambos es infinito y trasciende por mucho la  belleza exterior. Cuando la unión se realiza con luz se transforma en limitada y dependiente del aspecto exterior, y por lo tanto no expresa amor infinito. En tal caso, su misterio y su belleza interior pueden esfumarse y el vínculo entre ambos llegar a su fin. A este respecto, vemos que el rezo de Amidá, en virtud de su carácter elevado y profundo, se la debe recitar en silencio a diferencia de las demás plegarias y bendiciones que se recitan en voz alta (ver Tikunei Zohar 10:25:1 que compara la unión de un hombre y una mujer al rezo de la Amidá).

En una casa lúgubre se puede mantener relaciones también durante el día pues la iluminación que recibe es similar a la nocturna. En caso de que la pareja pueda cumplir con el precepto con más amor y alegría durante el día pues saben que por la noche habrán de estar cansados es mejor que lo hagan de día oscureciendo previamente la habitación. Cuenta el Talmud que en la casa del Rey Monbaz se acostumbraba a hacerlo de esta manera, y los sabios lo alabaron en virtud de que cumplía así el precepto de Oná con alegría (Nidá 17(A)). Asimismo, si el hombre vuelve a la casa del ejército o de un largo viaje en la mitad del día, se puede oscurecer la habitación y a priori mantener relaciones de día. Sin embargo, si hacerlo en horas del día no reporta ningún beneficio específico, lo correcto es hacerlo de noche que es el momento más recatado y apropiado para ello.

En caso de necesidad y, si no hay posibilidad de oscurecer la habitación, el estudioso de la Torá tiene permitido mantener relaciones de día siempre y cuando cubran sus cuerpos y cabezas con una frazada. A las demás personas no se les permite hacerlo durante el día aunque sea un caso de necesidad, pues se teme que lo hagan negligentemente (Ramá Oraj Jaím 240:11). Empero, en caso de urgencia cuando la persona ve que su impulso le doblega y puede llegar a eyacular esperma en vano («zera lebatalá»), toda persona tiene permitido hacerlo en horas del día a condición de que la pareja cubra sus cuerpos y cabezas con una frazada (Jojmat Adam 128:9, Shaar Hatziún 240:25).

En la noche, cuando en la habitación hay encendida una luz de vela o lámpara, está prohibido mantener relaciones cubriéndose con la frazada, siendo preceptivo apagar la luz. Incluso en la noche de Shabat que está prohibido apagar la luz está prohibido mantener relaciones cubriéndose con la frazada, ya que nuestros sabios impidieron mantener relaciones en una habitación iluminada (Shulján Aruj Oraj Jaím 240:11). En caso de que la luz provenga del otro lado del tabique, se aplica la normativa de las horas del día que en caso de necesidad un estudioso de la Torá puede oscurecer cubriéndose con la frazada y en caso de urgencia toda persona puede hacerlo (Mishná Berurá 41).

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