06- Las tradiciones yemenita y ashkenazí respecto de un guisado líquido.

https://ph.yhb.org.il/es/01-10-06/

Vimos ya que de acuerdo con la opinión de Rambám, Rashbá y Ran la regla según la cual «no hay cocción después de la cocción» se aplica también a los guisados líquidos de modo tal que si se terminaron de cocinar, aunque se hayan enfriado, se permite recalentarlos a una temperatura que la mano no puede tolerar.

Entre los judíos yemenitas, muchos se rigen de acuerdo a las decisiones del Rambám y por lo tanto pueden tomar en Shabat una olla con sopa, una salsa o cualquier otro líquido del refrigerador y colocarlo en un sitio donde éstas puedan calentarse hasta hervir.

Los ashkenazíes siguen las sentencias halájicas de Ramá (Rabí Moshé Isserles) que creó una suerte de camino intermedio entre las dos opiniones. Según éste, si el guisado se enfrió a una temperatura a la que no se acostumbra a comer, no se lo podrá recalentar y llevar a una temperatura intolerable para la mano. Empero, si el guisado se mantiene aún mínimamente tibio – se lo puede recalentar a una temperatura intolerable para la mano. Esto se debe a que Ramá sentenció conforme a la opinión de Rambám en cuanto a que la regla «no hay cocción después de la cocción» aplica también para líquidos, empero en su opinión, si el guisado no está mínimamente tibio, la prohibición de recalentarlo es rabínica.

Cuando un judío que se guía según el Shulján Aruj o el Ramá se hospeda en la casa de un judío yemenita que sigue la opinión de Rambám, puede comer de la sopa que el anfitrión sacó del refrigerador y calentó. Esto se debe a que el dueño de casa se comporta de acuerdo a su tradición y por lo tanto todo judío puede, a priori, comer de esta sopa (ver Mishná Berurá 318:2).

Empero quien se guía por el Shulján Aruj o Ramá tiene prohibido pedir a un judío que se guía según Rambám que le caliente sopa, pues como su propia tradición lo prohíbe, no puede pedirle a otro. Sin embargo, si se invita a comer a un yemenita, el invitado en cuestión puede calentar la sopa para sí y el anfitrión tendrá permitido comer de ella.

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