15. Evitar un embarazo antes del primer parto

En una situación normal, una pareja joven no tiene permitido evitar el embarazo previo al primer parto ya que el precepto de procrear es un deber absoluto que tiene un tiempo, y respecto del cual nuestros sabios dijeron (Tratado de Kidushín 29(B)) «Hasta la edad de veinte años el Kadosh Baruj Hú espera a ver cuándo habrá de desposar el hombre una mujer, si llega a los veinte y aún no se casó dice: ´que estallen sus huesos´» por cuanto que no comenzó aún a cumplir con el precepto de procrear (Rambám Ishut 15:2, arriba halajá 7). Ya vimos (halajá 9) que en nuestros tiempos, en caso de necesidad, se permite postergar el matrimonio hasta la edad de veinticuatro años, empero, quienes tienen el mérito de casarse antes no pueden evitar activamente el cumplimiento del deber de procrear.

Solamente en caso de gran necesidad o premura, si la mujer padece de una afección física o síquica se permite evitar un embarazo antes del primer parto a los efectos de que la afectada se recupere. Un permiso de este tipo puede ser emitido, tras sopesarlo cuidadosamente, por parte de un médico temeroso del cielo.

En el caso de una pareja que siente que su relación no es aún estable y temen que puedan llegar a separarse, es bueno que eviten el embarazo hasta tanto no se haya consolidado el vínculo. Este tipo de permisos se expiden por lapsos de seis meses hasta un año.

Otra circunstancia que puede ser considerada como situación de premura es cuando ambos cónyuges se encuentran estudiando en un marco académico extremadamente exigente como en el caso de estudios de medicina; cuando no hay quien pueda ayudarlos y en su opinión de iniciar un embarazo uno de los dos no podrá concluir sus estudios, perderá la oportunidad de concretar sus aspiraciones profesionales, desarrollar sus cualidades y servir a la comunidad desde una profesión adecuada a sus habilidades. Dado que en una situación así se origina un daño significativo para toda la vida, en caso de premura pueden evitar el embarazo, a condición de que esto no impida que en un futuro puedan cumplir con el precepto de procrear engendrando cuatro o cinco hijos (arriba 6). Esta cuestión debe ser cuidadosamente analizada por un erudito.

En caso de una pareja joven cuyo vínculo es estable y planea casarse que consulta a un rabino si es preferible hacerlo y abstenerse de embarazarse hasta concluir sus carreras académicas o posponer el enlace para cuando se titulen; si bien la halajá indica que deben casarse y no abstenerse de engendrar, si ellos están dispuestos a optar únicamente por una de las dos alternativas mencionadas es preferible que se casen y pospongan el embarazo, pues al demorar el enlace trasgreden otra prohibición que es la de pensamientos indebidos y la demora en el cumplimiento del precepto de Oná.

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