10. La edad para contraer matrimonio en la mujer

Tal como vimos, la halajá estableció que la edad adecuada para que un varón contraiga matrimonio es entre los dieciocho y los veinte años y en caso de gran necesidad se puede extender hasta los veinticuatro, empero, no se estableció edad límite para la mujer. Esto obedece a que todos los preceptos vinculados a la formación de una familia y su manutención, así como también el estudio de Torá fueron establecidos como deber para el hombre y como buena acción para las mujeres.

Un hombre que no estudie los fundamentos de la Torá o no mantenga a su familia será considerado un trasgresor, por lo que los sabios pospusieron la edad de matrimonio para los dieciocho. Empero, las mujeres no están preceptuadas de estudiar los fundamentos de la Torá y básicamente la halajá no le ordena traer el sustento al hogar, por lo que pueden casarse antes. Dado que los hombres están preceptuados de procrear, la halajá estableció que no deben posponer la edad de matrimonio más allá de los veinte años y en caso de gran necesidad hasta los veinticuatro. Empero, para la mujer el precepto de procrear no es de carácter obligatorio y los sabios tampoco establecieron una edad límite para que se case. De todas maneras nuestros sabios dijeron que es bueno casarse lo antes posible para no demorarse en el cumplimiento del precepto de la procreación y a los efectos de que la inclinación al mal no la afecte (Sanhedrín 76(A)).

Dado que la mujer tiene el gran precepto de casarse y dar a luz, la Torá ordenó a los padres a ayudar a sus hijas con todo lo necesario para hacerlo de la mejor manera, e incluso nuestros sabios establecieron que una persona debe adjudicar hasta un décimo de su patrimonio  para casar una hija (Ketuvot 52(B), Shulján Aruj Even Haezer 113:1), empero el tribunal no interviene a los efectos de efectivizar esta norma (Ramá Even Haezer 70:1).

En tiempos de carestía muchas familias se vieron obligadas a casar a sus hijas cuando estas aún eran niñas para así asegurar su futuro, evitar que pasen hambre y puedan formar una familia. Por ello la Torá permite al padre casar a su hija siendo aún niña. Empero, en tiempos en los que no había presión económica y no era necesario casarlas a tierna edad los sabios prohibieron esta práctica y dijeron que «está prohibido casar a una hija siendo niña, hasta que ella crezca y diga ´quiero a fulano´» (Talmud Babilonio Tratado de Kidushín 41(A), Shulján Aruj Even Haezer 37:8).

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