06. Las cuatro copas de vino

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Nuestros sabios estipularon que bebamos cuatro copas de vino en la noche del Seder para así incrementar la alegría de la redención y como expresión de libertad. Si bien en todas las fiestas o «Iamim Tovim» es preceptivo alegrarse bebiendo vino, nuestros sabios establecieron que en Pesaj se beban cuatro copas siguiendo el orden de la Hagadá, para que la alegría festiva sea manifiesta en todas las etapas del Seder y que todas las secciones de la Hagadá sean leídas con una copa de vino. El kidush es recitado con la primera copa y por ello esta es servida a todos los comensales con anterioridad a su inicio. El relato de la salida de Egipto y el recitado del Halel se llevan a cabo junto a la segunda copa y por eso la servimos antes de comenzar con la lectura de la Hagadá para que toda esta sea acompañada por la bebida. La bendición posterior a la comida («Birkat Hamazón») se recita junto a la tercera copa la cual es servida previo a su inicio. Luego servimos la cuarta copa para junto a esta recitar la segunda mitad del Halel y el Gran Halel («Halel Hagadol»). De esto resulta que todo lo que pronunciamos durante la noche del Seder lo hacemos en compañía de una copa de vino.

Quien bebe cuatro copas de vino seguidas se lo considera como si hubiera bebido sólo una (Shulján Aruj 472:8). Incluso, si se espera entre una copa y otra, según la opinión de varios juristas (Rashbám, Ran, Perí Jadash) mientras que no se lea entre una y otra pasajes de la Hagadá no se cumplió con el deber, pues la ingesta de las cuatro copas debe realizarse mientras se recuerda la salida de Egipto (ver Beur Halajá‘שלא’   pues según la opinión de Beit Iosef todo aquel que espera entre una copa y otra, a posteriori, cumplió con su deber).

Nuestros sabios nos enseñan que las cuatro copas de vino del Seder están insinuadas en los cuatro lenguajes de liberación que fueron pronunciados en la salida de Egipto, así como a los cuatro reinos que sometieron al pueblo de Israel una vez que este se constituyó como nación: Babilonia, Persia, Grecia y Roma y de cuyas garras el Eterno nos salvó. Además, aluden a las cuatro copas de desgracia que el Creador dará a beber a los malvados de entre las naciones del mundo, y a las cuatro copas de consuelo que el Santo Bendito Es dará a beber al pueblo de Israel (Talmud Jerosolimitano Tratado de Pesajim 10:5).

En términos generales, es oportuno saber que el número cuatro alude a la aparición de una idea completa en el mundo entero, pues todo aquello que posee cuatro lados se corresponde con los cuatro puntos cardinales: occidente, oriente, norte y sur. Dado que la salida de Egipto generó un revuelo total en el mundo, ella se manifiesta en las cuatro expresiones de liberación. Tal cual está escrito (Shemot-Éxodo 6:6-7): «Por lo tanto, di a los hijos de Israel: Yo soy HaShem y os sacaré de bajo los agobios de Egipto y os libraré a vosotros de su servidumbre. Os redimiré a vosotros con brazo tendido y con Juicios punitivos magnos. Os tomaré Yo a vosotros para Mí por pueblo y seré para vosotros por D’s y tendréis conocimiento de que Yo soy HaShem, vuestro D’s; el que saca a vosotros de bajo los agobios de Egipto«. La esclavitud de Israel en Egipto no significó solamente el sometimiento de los judíos de esa generación, sino que fue la manifestación del sometimiento de la espiritualidad bajo la materialidad, pues la posibilidad de revelar la espiritualidad en este mundo depende enteramente del pueblo de Israel y este estaba avasallado al más materialista de entre los reinos, el de Egipto. A los efectos de poder liberar al pueblo de Israel y que este pueda recibir la Torá, iluminar al mundo y repararlo, era necesario quebrar todos los obstáculos y sometimientos en los cuatro puntos cardinales a los cuales aluden las cuatro expresiones de redención.

En ese pasaje se menciona una expresión más de liberación, tal cual está escrito (allí 6:8): «y os traeré a vosotros a la tierra, la cual he jurado dar, ella, a Abraham, a Itzjak y a Yaacov. Y la daré a vosotros por heredad, Yo soy HaShem«. Dado que esta expresión no se refiere específicamente a la salida de Egipto los sabios no estipularon que se beba por ella una quinta copa, empero esta se acostumbra a servir y se la denomina «la copa del profeta Eliahu» («Kos Eliahu») la cual insinúa la redención completa que comienza con el ingreso a la tierra de Israel (ver halajá 36).

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