26. El orden de la ingestión de matzá

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Se abluyen las manos recitando la bendición correspondiente y quien dirige el Seder alza las tres matzot que se encuentran frente a él, y por cuanto que la superior y la inferior se mantienen enteras tiene dos panes completos («lejem mishné») y puede recitar la bendición de «hamotzí lejem min haaretz». Tras concluir el recitado deja caer la matzá inferior de sus manos de modo tal que queden en ellas la superior que está completa y la del medio que ya fue partida, la cual alude al pan de la pobreza y recita la bendición «asher kidshanu bemitzvotav vetzivanu al ajilat matzá». Acto seguido toma una medida de «kezait» de la matzá superior y hace otro tanto con la del medio y las ingiere conjuntamente.

Cuando hay muchos comensales es bueno agregar a la matzá inferior más matzot para que se pueda repartir de estas a todos los demás. Una vez que hubo terminado de repartir de la matzá del medio ya partida a los comensales, no es necesario dar a los presentes la cantidad equivalente a dos «kezait» sino únicamente un «kezait». Esto obedece a que únicamente cuando se reparte la matzá del medio se debe dar a cada uno un «kezait» de la ya partida y un «kezait» de la entera. Empero, cuando se termina la matzá partida se continúa repartiendo un «kezait» únicamente. No obstante, ya aprendimos que para cumplir con el precepto, según la opinión que entiende que las dimensiones se han achicado con el paso del tiempo, es bueno dar a cada comensal un trozo del tamaño de dos tercios de matzá hecha a máquina sin importar si lo hace a partir de una matzá o la combinación de dos matzot.

Es bueno que el oficiante del Seder pruebe primeramente algo de matzá, para que no haya interrupción entre el recitado de la bendición y la ingestión, y luego reparta matzot a todos los presentes. Una vez que terminó de repartir deberá reclinarse y comer el equivalente a dos «kezait» de matzá en aras de cumplir con el precepto.

Según la tradición sefaradí, al igual que en el resto del año, quien dirige el Seder adereza la matzá con sal antes de repartirla a los comensales. Según la tradición ashkenazí no se la adereza con sal pues de esa forma tiene mayor aspecto de pan de la pobreza (Shulján Aruj 475:1).

Hay quienes acostumbran colocar delante de cada uno de los comensales tres matzot, de modo tal que cada uno puede tomar para sí un «kezait» de la matzá entera y otro de la partida; de esa forma ni el oficiante ni ninguno de los presentes precisa esperar entre el momento en que se recita la bendición y el de recibir la matzá para ingerirla. Otros acostumbran a que quien dirige el Seder reparta a todos, pues el hecho de que todos coman de la misma matzá que fue bendecida por este implica una cierta excelencia en el cumplimiento del precepto. Hay también quienes acostumbran a que, si hay sentados a la mesa varios jefes de familia, colocan delante de cada uno de estos tres matzot y ellos reparten a los suyos. Si bien todas las costumbres son buenas, es preferible que cada jefe de familia reparta las matzot a sus miembros.

La matzá se debe ingerir reclinados («baHasibá») y con la intención de cumplir con el precepto de la Torá, recordando que es un símbolo de los panes ácimos que comieron nuestros ancestros cuando salieron de Egipto rumbo a la libertad.

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