20. El precepto de recitar el Halel en la noche del Seder

En los días del Sagrado Templo de Jerusalém se recitaba el Halel o plegaria de alabanzas mientras se ofrendaba el sacrificio de Pesaj y luego se volvía a recitar por la noche al momento de ingerirlo (Talmud Babilonio Tratado de Pesajim 95(A)). La razón principal por la que se recita el Halel en la noche de Pesaj es a los efectos de entonar cánticos, dado que en la noche del Seder cada judío debe verse a sí mismo como si hubiera salido personalmente de Egipto y por lo tanto es menester cantar y agradecer a HaShem por nuestra liberación. Esta es entonces la particularidad del Halel que se entona en esta noche, ya que en todas las fiestas lo recitamos como acto de agradecimiento mientras que en Pesaj lo entonamos cual cántico (ídem 95(B)).

Nuestros sabios estipularon que cantemos una mitad del Halel previo a la comida y la otra mitad luego de esta, para que el sacrificio de Pesaj sea ingerido en medio de su recitado. En la actualidad que no tenemos el mérito de comer del sacrificio de Pesaj, la matzá lo sustituye (Maharal Guevurot HaShem final del cap. 62). Además, en la primera mitad del Halel decimos «al salir el pueblo de Israel de Egipto» (Salmos 114) y es la continuación del relato de la Hagadá por lo que al final de este recitamos la bendición de la redención; y durante la segunda mitad que se recita después de la comida entonamos un cántico general por todas las redenciones pasadas y por las futuras (Levush).

Otro motivo de la separación del Halel en dos mitades radica en que de esa manera bebemos las cuatro copas con excelencia mientras entonamos cánticos. La primera copa la tomamos con el kidush, la segunda junto a la primera mitad del Halel, la tercera con la bendición posterior a los alimentos («birkat hamazón») y la cuarta con la segunda mitad del Halel (Hamanhig 90).

Los sabios medievales (Rishonim) debatieron respecto de si se debe o no recitar la bendición del Halel previo a su entonación en la noche del Seder. Algunos sostienen que se debe hacerlo dos veces antes de entonar cada una de las mitades y otros sostienen que se debe recitar una sola vez. Asimismo, debatieron respecto de cuál debe ser el formato de la bendición a recitar, si debe decirse «Likró et haHalel» (leer, pronunciar) o «Ligmor et haHalel» (terminar, completar). Hay quienes sostienen que no se debe recitar bendición alguna por el Halel de la noche del Seder  porque se lo divide en dos partes y entonces eso hace que la bendición no sea necesaria (Rosh), porque ya se la recitó previo a la entonación del Halel que se cantó anteriormente en la sinagoga (Rashbá), o porque este Halel tiene la forma de cántico y por lo tanto no requiere de bendición anterior a su entonación (Rav Hai Gaón). En la práctica, la costumbre aceptada es de no recitar la bendición por el Halel que se canta en la noche del Seder y hay quienes explican que la bendición por la redención que se recita recae también sobre este cántico.

Durante todo el año se recita el Halel de pie pues se trata de un testimonio de que D´s es digno de alabanza y el mismo se dice de pie. Empero en la noche del Seder no nos tomamos el trabajo de recitar el Halel de pie ya que todo lo que se realiza en esta noche se hace a la usanza de hombres libres (Beit Iosef Oraj Jaím 422:7). De todas formas, tal como ya aprendimos, no se ha de leer la Hagadá reclinados e inclinados hacia uno de los lados sino con seriedad y concentración (Shelá). Se acostumbra entonar el Halel en voz alta con melodías agradables (Kaf HaJaím 480:3).

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