18. Reglas referentes a la lectura de la Hagadá

Quien reflexiona sobre la Hagadá o la recita para sus adentros no cumplió con el deber de relatar la salida de Egipto, tal cual está escrito «y le transmitirás«, o sea, es menester narrar el relato por sí mismo, con su boca. Sin embargo, no es obligatorio que cada uno de los presentes lea en voz alta la Hagadá, pues lo más importante es que el oficiante u otra persona lea la misma en voz alta y los demás escuchen. Así fue por mucho tiempo la costumbre, el mayor de los presentes lee y explica la Hagadá y los demás escuchan, pues esa es la naturaleza o el formato del relato, uno es el que narra y los demás escuchan (ver Talmud Babilonio Tratado de Pesajim 116(B)).

Sin embargo, en la actualidad, a los efectos de que la experiencia sea más participativa se acostumbra que el oficiante lea la Hagadá en voz alta y los demás presentes se le sumen en voz un poco más baja. Hay quienes acostumbran que cada comensal lea un fragmento de la Hagadá y para que se cumpla con el precepto del relato, el lector debe tener, por lo menos, trece años los varones y doce las mujeres.

También cuando están sentados juntos padres e hijos, no es preceptivo que cada padre le cuente a su hijo por separado, sino que alcanza con que quien dirige el Seder u otro de los presentes lea la Hagadá en voz alta, ya que todo el tiempo que el padre estuvo atento a que su hijo participe del Seder y escuche el relato cumplió con el deber de «y le contarás a tu hijo«. En caso de que el padre quiera cumplir el precepto con mayor excelencia, podrá explicarle el Éxodo más extensamente a su vástago durante la comida.

A los efectos de cumplir con el precepto de relatar la salida de Egipto, es necesario que por lo menos se hayan pronunciado o escuchado los conceptos de Pesaj (el sacrificio pascual), matzá y maror, y a partir de ello que quede claro que fuimos esclavos en Egipto y el Eterno nos redimió. Por ello, padres que ven que sus hijos están a punto de quedarse dormidos deben decirle estas tres cosas: Pesaj, matzá, y maror y sus significados. Asimismo, cuando uno de los comensales está enfermo o en el caso de un soldado que debe salir a efectuar una guardia, deben tener el recaudo de mencionar estos tres conceptos (ver arriba 15:9).

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