09. La cantidad de vino que debe beberse

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A priori es bueno cumplir con excelencia bebiendo todo el vino contenido en la copa, incluso cuando esta es de gran tamaño y contiene más vino que el mínimo que es preceptivo consumir (75 ml.). Si no se desea beber todo el contenido, se deberá intentar consumir la mayor parte del vino que está en la copa, y al menos la mayoría de la medida de «reviít» y como «meló logmav». Por lo tanto, existen dos condiciones: a) Beber la mayor parte del vino servido en la copa, o sea la mayor parte de un «reviít» («rov reviít» equivalente a 38 ml.). b) Que esa cantidad equivalga a un sorbo completo («meló logmav») de quien bebe, esto es, la cantidad de vino que llena por completo una mejilla inflada, ya que esta cantidad suele resultar satisfactoria para quien la toma. En el caso de una persona cuya boca es de tamaño mediano, la cantidad de «meló logmav» es un poco mayor a la de «rov reviít», y en el caso de una persona cuya boca es grande la cantidad de «meló logmav» es cercana a la de «reviít». En el caso de un joven de trece años cuya boca es pequeña y el volumen de su «meló logmav» es inferior al de «rov reviít», debe beber por lo menos la cantidad de «rov reviít» de acuerdo con la primera condición (Shulján Aruj 472:9, Mishná Berurá 30 y Beur Halajá  ‘וישתה’).

En el caso de niños pequeños que llegaron a la edad de «jinuj» (edad en la que se debe comenzar a instruirlos en el cumplimiento de los preceptos N. de T.) se les sirven cuatro copas de vino (Shulján Aruj 472:15). La edad a partir de la cual se debe instruir al niño en el cumplimiento de este precepto específico es aquella en la que este puede comprender lo que se recita junto a la copa de vino – el kidush, la Hagadá, la bendición posterior a la ingestión de alimentos («Birkat Hamazón»), el recitado del Halel y el agradecimiento (Shulján Aruj HaRav 472:25). Generalmente, los niños alcanzan la edad de «jinuj» alrededor de los cinco o seis años. No es necesario dar de beber a los pequeños cantidades de vino equivalentes a «rov reviít», sino que es suficiente con que beban la cantidad de «meló logmeihem» (Mishná Berurá 472:47).

Se debe beber la mayor parte de la copa de vino de una vez, pero quien bebe al principio la mitad de esta cantidad y tras una interrupción prolongada ingiere la otra – no se le considera que bebió de una vez y por ende no alcanzó a cumplir con el deber de tomar una de las cuatro copas. Sin embargo, los sabios medievales (Rishonim) y los de las últimas generaciones (Ajaronim) debatieron respecto al tiempo que debe pasar en una interrupción para que los dos sorbos se consideren pertenecientes a una misma ingestión. Según Rambám, dado que se acostumbra a beber de manera continua con breves interrupciones destinadas a respirar y a tragar, si se bebió el vino de manera continua tal como se lo hace en el caso de la ingestión de un reviít se la considera como una sola ingestión. Por lo tanto, el lapso en el cual se debe beber la cantidad de vino correspondiente a cada una de las cuatro copas debe equivaler al tiempo que demora beber un reviít completo y en caso de demorarse más – no se habrá cumplido con el precepto. Por otra parte, según la opinión de Raavad se puede cumplir con la ingestión preceptiva en un lapso equivalente al de la ingestión de un pan («zman ajilat pras» que equivale a unos seis o siete minutos), o sea, todo lo bebido dentro de ese lapso se contabiliza como parte de la ingesta de una misma copa.

En resumen: a priori, se debe adoptar una actitud más estricta conforme la opinión de Rambám y beber la cantidad de vino estipulada de forma continua, con breve interrupciones únicamente destinadas a respirar y tragar. A posteriori, si se bebió esta cantidad en el tiempo que demora ingerir un pan (seis o siete minutos) se habrá cumplido con el precepto, y dado que el precepto de las cuatro copas en la noche del Seder es de origen rabínico – en caso de discusión la halajá final se sentencia conforme la opinión más flexible. Hay también quienes adoptan la actitud más estricta.

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