15. Karpas

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Ya vimos que nuestros sabios establecieron que comamos una verdura remojada después del kidush y antes del inicio de la lectura de la Hagadá para de esa forma generar una diferencia en el orden de la comida, ya que lo común es ingerir verduras como uno de los platillos que se sirven con posterioridad a la ablución de manos. Sin embargo, en la noche del Seder ingerimos algo de verdura antes de leer la Hagadá y antes de abluir nuestras manos para comer y por ello se generan dos cambios: 1) Ingerimos una verdura antes de la comida. 2) En la noche del Seder abluimos nuestras manos dos veces (Rashí y Rashbám a Pesajim 114(A) y Tur 473). Además, por medio de la ingestión de la verdura antes de leer la Hagadá la comida festiva adquiere un realce y una importancia especiales, pues comenzar con un aperitivo apetitoso es típico de una comida de jerarquía, en la que tras ser ingerido se hace una pausa para conversar y solamente después se sirven los platos principales (según Bait Jadash).

En la Mishná y en el Talmud no se menciona el vocablo «karpas», sino que dice que antes de leer la Hagadá se ingiere una verdura (Talmud Babilonio Tratado de Pesajim 114-115); empero varios de los sabios medievales (Maharil, Raabán) indicaron tomar justamente «karpas» por cuanto que su nombre alude a los seiscientos mil hombres (sesenta decenas de mil) que efectuaron trabajos forzados en Egipto, lo cual en hebreo forma la palabra »ס פרך» o sea ´sesenta (decenas de mil) en labores forzadas´. Si bien la identidad de la verdura no es de una importancia tal que de no colocarse específicamente una no se permita dar inicio al Seder, de todas maneras, los sabios de las últimas generaciones han indicado que es bueno usar karpas (Shulján Aruj 473:6, Mishná Berurá 19, Kaf HaJaím 49). Sin embargo, ha existido duda respecto de cuál es la identidad de la verdura que hace de karpas; algunos juristas escribieron que se trata del apio, siendo esta la verdura empleada por los judíos sefaradíes, otros escribieron que se trata del perejil, siendo esta la usanza de algunos judíos ashkenazíes. Sin embargo, la mayoría de los judíos originarios de Ashkenaz no utilizan ni apio ni perejil como karpas pues según esta tradición no es claro qué bendición se habrá de recitar por estas verduras, y por lo tanto acostumbran tomar papas cocidas. De todas maneras, cada familia debe continuar con su tradición heredada.

Se remoja el karpas en agua con sal o en vinagre y se recita la bendición «Boré Prí Haadamá» con la intención de que en la misma se incluya también el maror que se habrá de ingerir más tarde. No es necesario reclinarse al ingerir el karpas ya que hay quienes opinan que alude al pesar del sometimiento, por lo que no requiere que se coma en una postura típica de persona libre.

Si bien según la opinión de algunos sabios medievales (Rambam) se debe ingerir más que un «kezait» de karpas, es correcto comer menos que ello pues de hacerlo se ingresa en la duda de si recitar o no la bendición final, y Rabí Itzjak considera que efectivamente debe recitarse. Por otra parte, Rashbam indica que no se recite la bendición final pues al recitar la primera bendición por el karpas se tiene la intención de incluir en ella al maror que se habrá de ingerir más tarde durante la comida. En caso de haberse comido más que un «kezait» de karpas no se habrá de recitar bendición final pues en caso de duda respecto del recitado de bendiciones se adopta la actitud más flexible (Maharil, Shulján Aruj 473:6).

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