08. El tamaño de la copa y la cantidad de vino

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A los efectos de cumplir con el precepto de beber cuatro copas de vino o cualquier copa de vino preceptiva como en el caso del kidush, la havdalá, la bendición posterior a la ingestión de los alimentos o las bendiciones nupciales se requiere que la cantidad de vino en la copa sea significativa. Por ello nuestros sabios establecieron que se vierta en su interior por lo menos un cuarto de log («reviit halog») y con menos de esta cantidad no se cumple con la obligación (Talmud Babilonio Tratado de Pesajim 108(B)).

Un cuarto de log es el volumen equivalente a un huevo y medio. Según el cálculo del Rabino Jaím Naé basado en Rambám y otros sabios medievales se trata de 86 mililitros, empero según cálculos más exactos resulta que corresponde a unos 75 mililitros (Pninei Halajá Berajot 10). Sin embargo, esta cantidad no es aceptada por todos ya que en virtud del exilio se despertaron dudas respecto de cuál es el exacto volumen de una aceituna («kezait») y de un huevo («kabeitzá»). Algunos de los juristas ashkenazíes de las últimas generaciones (Nodá Biehudá, Jazón Ish) adoptaron una actitud más estricta entendiendo que en nuestros días el volumen de los huevos es la mitad que en los días de nuestros sabios de bendita memoria. Por lo tanto, si entonces el volumen de un cuarto de log era el equivalente a un huevo y medio, hoy en día sería de unos tres huevos o sea unos ciento cincuenta mililitros y a esta medida se la denomina «la medida del Jazón Ish».

En la práctica, la idea central es conforme a la opinión más moderada y esta es la usada por los sefaradíes. Sin embargo, respecto de la práctica de los ashkenazíes, el autor de Mishná Berurá (271:68, 486:1) escribió que en los preceptos que se cumplen con fundamento en la Torá, como el kidush del viernes por la noche y la havdalá, es mejor seguir a priori la opinión más estricta. Empero, en el caso de preceptos de origen rabínico, como las cuatro copas de vino del Seder o la medida de reviít, para tener que recitar bendición final se puede cumplir con una medida menor que es la consensuada por la mayoría de los juristas. Sin embargo, a priori, no corresponde cumplir un precepto con una medida pequeña de vino, sino que se debe servir una copa grande y llena que contiene bastante más que el mínimo estipulado.

Respecto de la copa de vino para bendiciones, es importante recordar lo que dijeron nuestros sabios en cuanto a que esta debe ser completa y no puede estar rota. Asimismo, la copa debe ser llenada, aunque su capacidad exceda largamente la cantidad necesaria para cumplir con el precepto (un «reviít»- 75 ml.), tal que quede de manifiesto que no se procede con frugalidad. Esto no significa que se debe llenar la copa hasta su borde al punto de que se tema que el vino pueda derramarse, sino que debe estar generosamente llena hasta un nivel cercano a su borde (medio cm. aproximadamente antes de su borde).

Es necesario que la copa esté limpia, bien lavada tanto por fuera como por dentro. Esto es así con anterioridad a la ingestión de la primera copa, pero antes de beber las siguientes no es necesario volver a enjuagar la copa a menos que se haya ensuciado, ya que las cuatro copas se consideran una misma acción continuada y por esa razón se lava solamente antes de beber la primera (Mishná Berurá 473:68). Hay quienes lavan la copa antes de cada una de las cuatro oportunidades en las que hay que beber (Kaf HaJaím 473:1).

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